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Mercedes Insa. Presidenta Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui

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Mercedes Insa es la presidenta de la Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui en el Bajo Aragón. La Asociación ha hecho posible que un verano más niños procedentes de campamentos de refugiados saharauis pasen el verano en casas de bajoaragoneses para compartir con ellos su día a día y para empaparse de una cultura diferente. A su vez, estos niños dan a conocer cómo es la vida en el Sahara a los bajoaragoneses.

  • ¿Cómo participa la asociación en la acogida de niños saharauis para que pasen este verano en el Bajo Aragón?

La asociación participa en primera persona, organizamos el listado de los niños y las familias y hacemos de enlace entre ellos.

  • ¿Se está desarrollando actualmente la acogida?

Si, vinieron el día 22 de junio, el tiempo de estancia son dos meses, hasta el 22 de agosto.

  • ¿Qué poblaciones del Bajo Aragón Participan?

Hay muchas participantes. Participan las cinco comarcas: Bajo Martín, Sierra de Arcos, Bajo Aragón, Matarraña y Cuencas Mineras. Los más cercanos son Calanda, Castelserás y Alcorisa.

  • ¿ Ha aumentado el número de niños este año con respecto al año pasado?

No, para nada, pero no es por culpa de la Asociación. Este año hemos traído 22 niños, con relación a 40 que trajimos el año pasado. Nos han hecho un descuento muy importante de la subvención que teníamos desde la Consejería de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón. Nos han quitado alrededor de un 43 por ciento, nos hemos quedado con 14.000 euros y con ese dinero no hemos podido contar con más niños, así que hemos traído a los niños con los que teníamos compromiso. Hemos tenido que contar con las familias de acogida para que nos echaran una mano económicamente. Les hemos pedido 130 euros para cumplimentar este proyecto. Si no, no se hubiera podido realizar.

  • ¿De qué edades son los niños acogidos?

Normalmente son de siete a doce años. Este año la mayoría son repetidores y tienen de ocho a once años.

  • ¿A qué se compromete una familia de acogida? ¿Recibe asesoramiento antes de la llegada de los niños?

Si. Les hacemos una reunión previa y ellos nos comentan sus dudas.
Nosotros intentamos quitarles la preocupación que les pueda causar tener un niño en su casa de una cultura diferente. Se les hace una entrevista. Les hablamos de porqué vienen. Les mantenemos informados en todo momento. También hacemos un seguimiento a las familias y a los chicos durante los dos meses de acogida por si surgiese algún problema.

  • ¿Cómo responden los chicos durante la convivencia en el Bajo Aragón?

Cada caso es diferente, pero en general muy bien. Tienen una adaptación tremenda. Llevan toda una vida hablando de España en los campamentos. Saben cuál es el movimiento cultural y político, así que vienen ya sabidos. Lo que no saben es lo que se van a encontrar porque una cosa es lo que han oído y otra el día a día de aquí. Es un choque de culturas pero se adaptan enseguida. Parece mentira pero en dos meses aprenden mucho español. Aprenden a ir en bicicleta, a nadar. Tantas cosas…

  • Una vez regresan al Sahara, ¿siguen en contacto con sus respectivas familias españolas de acogida?

Si, la mayoría ya tienen móviles. Hacen una llamada perdida a las familias de acogida y están pendientes de que tú les llames. Tienen teléfono pero no dinero. Esto es así. Además, desde la asociación preparamos dos viajes anuales para que las familias puedan ir a visitarlos y convivan con ellos. Para los niños y sus familias es una satisfacción muy grande que a estos niños los quieran y haya familias que los acojan. Sus familias están muy orgullosas de que las familias de acogida sean partícipes de la situación que viven tan penosa.

  • ¿Qué otro tipo de ayudas ofrecéis desde la asociación a los refugiados?

Se intenta paliar la forma de vida de allí. No hay recursos. Se ha cometido un error grande. Todas las ayudas que se han llevado durante estos 33 años se podían haber realizado en producción. A las personas no nos enseñan a pescar, nos dan el pescado y así “toma pan y calla”.
Hay productos de primera necesidad que sí que hay que llevar. Alimentos, que si no se llevan allí no se producen, porque eso es un mar de arena. Se llevan con contenedores o camiones.
En este momento tenemos dos proyectos para ayudar a personas discapacitadas, ancianos, mujeres con niños que no tienen maridos.
Otro proyecto es el de hacer un taller de confección para que las mujeres tengan una remuneración económica basándose en su propio trabajo. La idea es que hagan las batas de sus niños para el colegio. No es caro porque las mujeres tienen sus propias máquinas. Les vamos a proporcionar las telas, haciendo una especie de cooperativa comprándolas a bajo precio.

  • ¿Cuándo tenéis previsto comenzar este segundo proyecto?

Yo llevo en él desde el año pasado. Lo que falta allí es producción. Lugares productivos y rentables. Esta idea la trasladé a la Asociación y me la aprobaron. Veremos cómo se puede sacar el dinero que necesitamos. Yo en noviembre tengo intención de ir y pondríamos en marcha el taller si esto ya estuviese solventado.

  • Una de vuestras ideas era intentar que se donasen vehículos para trasladar la ayuda. ¿Se ha logrado?

Si, hemos llegado a un acuerdo muy bueno con una asociación que se encarga de recoger vehículos en desuso y los llevan a países del tercer mundo cargados de material. Nos han donado, por una aportación pequeña, una ambulancia y un camión.

  • ¿Qué tiene que hacer cualquier persona que quiera ser miembro o colaborar con la Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui?

Se puede poner en contacto con nosotros. Para hacerse socio la aportación anual son diez euros. Si no, puede viajar a los campamentos para ver la problemática que existe desde hace tantos años y que está sin resolver.
El Sahara fue español durante cien años y  ahora los hemos abandonado. Lo menos que podemos hacer es echarles una mano en este sentido. Ellos se conforman con que conozcas su situación.
También se pueden acercar a la asociación y aportar ideas. Nosotros estamos abiertos a cualquier persona que plantee lo que le parezca positivo.

 

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