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El Brujo

 

Rafael Álvarez, conocido como “El Brujo” aparece solo ante el público como actor, sin contar con la presencia de los músicos que contribuyen enormemente a manejar los sentimientos del espectador. Resulta paradójica esta soledad de Rafael en el escenario si se tiene en cuenta que en la obra representada “El Evangelio de San Juan” aparecen multitud de personajes. ¿Es pues “El Brujo” un mero narrador? No. Es eso y además  todos los personajes al mismo tiempo. ¿Resultará entonces confuso diferenciar a unos y a otros? Pues tampoco. Aquí reside el mérito de este artista: sólo en escena, sin cambiarse de atuendo, con un único decorado “El Brujo” prolonga el escenario en la imaginación del espectador consiguiendo que éste vea a una multitud dónde sólo hay uno. Y cuando quiere que el espectador se centre en detalles tales como el cántaro en el suelo de María Magdalena, realiza un encuadre con su cámara de cine invisible y muestra un primer plano del recipiente que todo el mundo ve a la perfección, sólo que sobre el escenario no hay ningún cántaro.

¿Será por este tipo de cosas por las que a Rafael Álvarez se le conoce como “El Brujo”?
Se me conoce como “El Brujo” porque yo lo decidí así, ya que yo me puse el mote o el apodo y en los programas y en la publicidad de las obras en las que he ido trabajando ya desde hace treinta años siempre ha aparecido el nombre de “El Brujo” y naturalmente se me conoce así por eso, por la publicidad. Lo puse yo porque era un mote mío en la Universidad. Me llamaban así en las primeras obras de teatro que hice. Fui fiel a ese apodo, a ese alias y también, por decirlo sinceramente, porque me parecía que tenía más impacto, que era más atractivo. Era una forma de llamar la atención.

¿De qué trata “El Evangelio de San Juan”?
La obra es una adaptación para monólogo con música en directo: saxo, laúd, violín, diferentes instrumentos de percusión y un cantaor flamenco que hace algunos ritmos antiguos, a veces un poco orientalizantes. Es una adaptación del Evangelio de San Juan para un espectáculo de actor solista con un tiempo de duración de dos horas y pico con el descanso incluido del texto original del Evangelio de San Juan.
Se llama el espectáculo “El Evangelio de San Juan” y no el “Evangelio según San Juan” porque yo no relato el Evangelio que cuenta San Juan, como hizo, por ejemplo, Passolini con la película famosa “El Evangelio según San Mateo”. Él cogió el Evangelio según San Mateo y tal como el Evangelio relataba los acontecimientos de la vida de Jesús, él, por ese mismo orden, de una forma casi literal, hizo la película.
Yo lo que he hecho ha sido una reflexión sobre el Evangelio de San Juan y una puesta en escena de los pasajes más significativos para mi de este Evangelio dentro de la clave de la juglaría, que es una forma de hacer teatro de la cual es un gran maestro, por ejemplo Darío Fo. Darío Fo hace este tipo de espectáculo, tiene “El Misterio Bufo” sobre acontecimientos antiguos de la vida de Jesús, tiene “La vida de San Francisco de Asís”, que es lo que hacen los antiguos juglares, contar la vida de los héroes y los santos. Lo que hacen hoy en día muchos juglares o gentes que explican una catedral, que cogen a un grupo de gente y la llevan por los rincones de la catedral y les van explicando las piedras, las esculturas, los gravados, los relieves, el significado de las cosas… Eso es lo que yo hago con El Evangelio. Y en algún momento determinado les hago reír, hay música porque es un espectáculo y tiene que ser divertido. Es una reflexión y una invitación a entrar en la grandeza y en el misterio y en la enorme importancia poética de un texto tan antiguo y especial como el Evangelio de San Juan.

Quizás la obra, al tratar un tema religioso pueda incomodar a algunos espectadores
Tratamos de hacer un espectáculo que durante todo momento capte la atención del público, no hay un momento más fuerte que otro. No hay nada que pretenda ser epatante o escandalizador, no es un espectáculo que busque una provocación en el sentido religioso. Es un espectáculo que parte de un respeto profundo al Evangelio de San Juan, respeto a su belleza. El Evangelio de San Juan es un texto que tiene muchos estratos. Los estratos en los textos antiguos son como los estratos en las excavaciones arqueológicas. Tú cavas y debajo de una cosa visigoda hay una cosa romana y otra cosa árabe. El texto del Evangelio de San Juan es cristiano pero tiene elementos antiguos, hasta de la religión egipcia porque muchas cosas del cristianismo fueron tomadas de los egipcios y transformadas a través de los hebreos que vivieron en Egipto esclavos durante mucho tiempo. Y luego, después del hebraísmo, del judaísmo, hay otras muchas cosas que se cristianizaron. Esos estratos están ahí. Yo lo que hago es mostrarle al público eso con la fascinación que a mí me produce un enorme monumento de palabras en este caso que es el “Evangelio de San Juan”. No pretendemos escandalizar ni molestar a nadie, lo cual no quiere decir que alguien se pueda molestar, pero eso ya corre por su cuenta. Se puede molestar alguien porque hay mucho prejuicio con respecto a este tipo de cosas y hay también, por qué no decirlo, mucha ignorancia y mucho fanatismo, pero generalmente la gente normal no se molesta, sean cristianos o sean ateos. Y además el espectáculo tiene humor. El humor, hay personas a las que a veces les parece irreverente solo por el mero hecho de en un momento determinado decir que Jesús tenía mucho sentido del humor, pero fue un hombre con la vida llena de momentos alegres, lo que pasa es que él decía “esto mi gente jamás lo pondrá jamás por escrito, en cambio con la pasión se emplearán a fondo”. Hay una presentación de un Jesús divino, que es el Jesús de San Juan, pero también, por contraste, de un Jesús humano que tiembla ante la muerte y que es un personaje con mucho sentido del humor, que es la cosa más humana que hay.

¿El público acepta la obra con algo de cautela?
Si, hasta que no saben de qué va la cosa la actitud del público es muy impreca vida, porque es un espectáculo que ya el título de por sí deja descolocada a la gente. Digamos que hay un sector del público que cree que yo voy a hacer una especie de provocación irónica con un humor chocante, que voy a hacer bromas sarcásticas sobre Jesús, un poco irreverentes para captar la atención de un público joven, como pasota y tal. Yo no doy ese tipo de alimento. Esa complicidad no me interesa porque yo pienso que en toda persona, todo espectador, sea joven o viejo, culto o menos culto, esté más informado o menos, en todos ellos hay un alma que yo respeto profundamente. Pienso que este es un texto que va dirigido al alma de la gente, no al estrato más profundo. Yo he visto el espectáculo el último día que fue el día del mundial, que estaba la gente con la cabeza en el fútbol y era impresionante ver a un grupo de gentes sencillas, de amas de casa, como se suele decir ahora, marujas y no lo digo en el sentido despectivo que se divertían mucho, se reían muchísimo, pero también había momentos en que se emocionaban ante la sencillez de la palabra de el Evangelio.

¿Aparece el personaje de Jesús en la obra como una persona liberal a través del uso de la palabra de manera poderosa?

La palabra liberal se quedaría muy pequeña para calificar a una persona de la dimensión de Jesucristo teniendo en cuenta varias cosas. Primera, del Jesús histórico se sabe muy poco. Lo que dicen los evangelios podría ser un diez por ciento de lo que vivió, de lo que dijo. ¿Liberal? Bueno, quieres decir si estaría hoy a favor del aborto o en contra del aborto, si estaría a favor del divorcio o en contra del divorcio, si votaría por el PP o votaría por el PSOE. Eso es una extrapolación dificilísima de hacer sobre una figura tan inconmensurable como Jesús. Porque ya en el movimiento político de su época él ya se sitúa no al margen, sino por encima cuando en momentos del Evangelio se expresa sobre el tema, pero no en el de San Juan, sino en los otros cuando dice “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” lo que está diciendo es sencillamente que la cuestión profundamente religiosa, mística, la búsqueda de la divinidad está siempre al margen del mundo y de las movidas del mundo. Y esa es una actitud de los grandes seguidores de Jesús, de los místicos con la actitud de San Francisco de Asís. Este último elige la pobreza no porque sea comunista sino porque es una disciplina para él, es una forma de coherencia para poner a su espíritu en comunicación con la divinidad, Porque es una técnica yóguica, por decirlo de alguna manera. No porque diga “el que no elija la pobreza es un cabrón porque es un capitalista”. Esta es la actitud que se cree tenía Jesús a través de lo poco que se sabe de él.

¿A veces improvisas en el escenario?
Si. Improviso solamente cuando la partitura ya me la sé súper bien. Este espectáculo todavía no me lo sé tanto como para improvisar. Por lo tanto soy todavía muy fiel a las pautas del texto. Ya cuando estoy pasado de rosca, pasado de compás, como dicen los flamencos, y el espectáculo me lo sé muy bien entonces puedo improvisar, pero todavía en éste no porque es un espectáculo súper complejo. Tiene unos cambios de ritmo increíbles. Es un atrevimiento hacer un espectáculo en solista sobre el evangelio de San Juan y es un reto muy fuerte también por la música. La música es permanente. Hay música todo el rato e improvisar así es arriesgado.

 

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