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Anthony Blake

Todo es producto de tu imaginación. Eso dice el mentalita Anthony Blake que abrió el pasado miércoles, 4 de agosto, el Festival Castillo de Valderrobres con su espectáculo de magia, telepatía, telequinesia y otras técnicas increíbles que sorprendieron a los espectadores.
“Más cerca” era el nombre de su espectáculo y, esta proximidad hacía que todavía fuese más difícil creer que estábamos imaginando lo que veíamos.
Blake estudió medicina pero no la ejerció. En cambio su interés vocacional por la magia le llevó a aprender con ilusionistas como Arturo de Ascanio y Juan Tamariz y le facilitó la intensa práctica necesaria para convertirse en un profesional.
Además es estudioso del ámbito paranormal y  le encanta indagar en la psiquis humana. Aunque desde la sencillez, nosotros hemos querido indagar en la suya:


¿Lo que tú haces es cierto o tiene truco?

A mí la palabra truco no me gusta nada. Truco, me parece la palabra más horrorosa que pueda definir el trabajo de nadie. Es como decir “tiene trampa, tiene falsedad, tiene historia”. No, lo que tiene es mucha técnica. Pero truco, truco, lo que se dice truco, esa palabra insisto, me parece horrorosa.

¿Magia, quizás?
Magia mucha. Magia toda. Magia muchísima. Ilusionismo todo el del mundo y un poco más. Y sobre todo, lo que si tiene es un gran contacto directo con la gente, que quizás sea el secreto fundamental que tiene el espectáculo.

Y concretamente, con tu espectáculo actual, todavía “Más cerca”
Exactamente. Es un recuerdo de lo que ocurrió hace muchos años. Es un revivir de lo que ocurrió en mis inicios de carrera profesional porque esa es la esencia de lo que pretendo plasmar con “Más cerca”. Es un resumen de veintiocho años de carrera profesional en donde saco lo mejor que ha ocurrido en esos veintiocho años, y no sólo eso, sino que además se le da una vuelta de rosca, se aprieta un poco más la historia. Hasta este momento siempre ha parecido que Anthony Blake lee el pensamiento a la gente, bueno, pues ahora va a ser la gente la que le lea el pensamiento a Anthony Blake. Esa es una de las grandes novedades que tiene este espectáculo, que es que en un momento determinado, alguien del público me lea el pensamiento a mí.

¿Todo el mundo es capaz de hacer lo que tú haces con algo de práctica?
Yo siempre digo que lo que yo hago lo puede hacer un niño de siete años con treinta años de experiencia. Con lo cual creo que la experiencia es una parte importantísima dentro de este espectáculo. Evidentemente no cualquiera lo puede hacer porque no todo el mundo le va a dedicar el tiempo ni las ganas ni la pasión que yo le he puesto a esta profesión.

¿Crees que en la sociedad actual se valora poco la intuición frente a la razón?
Como creo que la intuición es una de las herramientas que siempre ha tenido el ser humano y, que la intuición, desde el mismo Pitágoras, que su escuela era intuitiva, es algo que se ha ido utilizando y que se sigue utilizando y que, de hecho, tanto grandes hombres de estado como grandes economistas, grandes banqueros, grandes empresarios se han basado muchísimo en la intuición para conseguir el triunfo, yo no creo que sea ahora mismo una pelea entre intuición versus razón. No, la razón me parece coherente porque la razón es el uno más uno suman dos, pero la razón también me dice que no siempre uno más uno suman dos.


¿Crees que hay culturas donde la imaginación y la realidad están más unidas que en la nuestra?
Nosotros vivimos en una civilización occidental que está muy aferrada, muy agarrada a la tierra, al suelo, en donde la realidad es lo que prevalece. En el momento en que rompes esa realidad, pues te encuentras personajes como yo, que rompo totalmente las estructuras de la realidad y de la razón para meterte dentro de un mundo de fantasía, de ilusión, de misterio, de lo inexplicable. En donde los parámetros normales de la vida real no funcionan porque no encajan entre ellos. Siempre se ha hablado de que las culturas orientales le dan mayor predominio a la imaginación más allá de la razón. Bueno, al fin y a la postre, a nosotros nos ha tocado vivir en el momento en que nos ha tocado vivir y en el lugar en el que nos ha tocado vivir. En mí está el romper, precisamente, esa razón.

¿Siempre has tenido poderes mentales?
Yo no tengo poderes mentales.

¿Tras un espectáculo tuyo, pueden quedar espectadores escépticos?
Siempre hay espectadores escépticos, como es lógico, y eso es bueno. Tiene que haber espectadores escépticos. Yo no pretendo que nadie crea en lo que yo hago. Yo no soy ningún cura ni tengo ninguna religión que venderte ni tengo ninguna secta en la que poder apuntarte, ni muchísimo menos. Yo lo único que pretendo es que cuando tú entres a ver mi espectáculo, durante noventa minutos, estés desconectada de la realidad, estés metida en un mundo de fantasía, de ilusión y de misterio inexplicable completamente, tanto para ti como para el resto de los espectadores y, que al salir te quedes con lo que he dicho siempre: todo lo que has visto ha sido producto de tu imaginación. De mí depende estimularte esa imaginación para que no tengas nada y, sin embargo, te quedes sorprendida y fascinada con lo que ves.

¿Qué hay después de la muerte?
No tengo ni la menor idea. No conozco a nadie que haya ido, haya vuelto y me haya dicho “macho, muérete que hay cacho al otro lao”. No tengo ni la menor idea. Tengo la esperanza, pero eso es una sensación y una percepción absolutamente personal, que no puedo traspasarle a nadie porque depende de mis creencias: a mí esta vida me pide otra, como es lógico. Creo que no tenemos tiempo suficiente en esta vida biológica que tenemos para poder hacer todo lo que debemos o nos gustaría hacer. Ahora, eso es sólo una opinión absolutamente personal que no le puedo traspasar a nadie.
No tengo la menor idea de qué hay después de la muerte. En principio nada.



 

 

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