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Trinitario Catalán. Buscador de vestigios arqueológicos

Con quince años encontró una pintura rupestre. No tiene estudios de arqueología, pero ha leído mucho sobre el tema y es su afición. Trinitario Catalán vive en Beceite y desde que encontró esa pintura hasta hoy, no ha dejado de buscar pedazos del pasado por la zona del Matarraña. Actualmente, la biblioteca de Alcañiz recoge una exposición con fotografías de lo encontrado y, además, Trinitario ha comenzado a dar charlas para dar a conocer este patrimonio arqueológico. Lleva tiempo intentando que se reconozca su labor y que sus hallazgos se protejan y se den a conocer.

¿Cómo das con estos vestigios?

Tengo cincuenta años. Antes de los quince años ya empecé amonitas en una colección, porque en la zona había caracoles petrificados. Con el tiempo, leí sobre el tema de las pinturas rupestres, que en aquella época había muy poco escrito sobre el tema y era muy difícil encontrar libros. Un profesor me prestó unos libros y, a partir de ahí cogí la afición y no paré. A los quince años ya encontré la primera pintura rupestre.
Durante estos treinta y cinco años lo que he hecho ha sido patearme los Puertos de Beceite y todo lo que es la comarca del Matarraña. Creo que tiene uno de los mejores patrimonios de España en cuanto a pinturas rupestres.
Esta zona es muy rica y muy complicada. Algunos arqueólogos que he traído por aquí me lo han dicho. Y la verdad es que hay poca gente que se atreva a meterse por estos terrenos buscando esto porque es un trabajo muy complicado. Te tiene que gustar mucho o estar muy loco, una de las dos cosas.

¿De qué época son las pinturas?
Puede que sean paleolíticas, yo sólo soy un aficionado, no tengo estudios de arqueología. Me empapado muchos libros, no pude estudiar, esta fue mi afición.
Tenemos paleolíticas, neolíticas, pintura levantina y la mayoría esquemática.
Y estamos en una zona, que hay pocas en España, donde hay mucho grabado.
Y muy interesante. Es grabado en sílex, dentro de cuevas y exteriores. Y tenemos, incluso enterramientos, dólmenes, campos de urnas. O sea, que hay un campo arqueológico completo, en pocos sitios de Europa se encuentra un conjunto tan completo como aquí.

En cuanto a las pinturas, ¿qué temas hay representados?

Hay de todo, ritual, de caza, de la vida, nacimientos y muerte. Hay adoración a los espíritus.
Tenemos también cazoletas, las hemos encontrado al norte, en grupos de ocho. Son de época del hierro. Están muy bien dibujadas y trabajadas en la piedra.
Yo dentro de mis posibilidades, te lo explico por encima. El problema que he tenido es que he ido a dar a conocerlo y he tenido trabas y trabas y la verdad es que estoy un poco desilusionado con esto.

Trabas, ¿en qué sentido?

Por ejemplo, desde el ayuntamiento de Beceite, desde la Comarca del Matarraña, y desde la Diputación. Aquí nadie se ha movido, y mira que he hecho exposiciones en Beceite, en Zaragoza, ahora la de Alcañiz. Incluso, gente de Cataluña estaba muy interesada, lo que pasa que esto es de Aragón y no quiero que se vaya de Aragón, quiero darlo a conocer aquí. Pero, en un momento determinado ya no sé qué hacer, la verdad.
Esto hace cuatro años que lo empecé a mover para darlo a conocer y cada vez se ha cerrado más.

¿Qué problema hay con las pinturas rupestres?

De cara al público, los arqueólogos dicen que si que somos gente importante, pero por detrás es todo una mentira. Nos consideran como al tonto, la persona que no ha estudiado y no tiene derecho a nada. Yo, por ejemplo, entregué una documentación a un arqueólogo de la DGA y el señor se quedó la documentación y no la presentó, hasta que se tuvo que demostrar el caso.
Es lamentable. En Aragón, eso de que la arqueología hay que difundirla y protegerla, te aseguro que es mentira. Debería ser así. Ellos no lo hacen así.

¿Cuántas personas estáis trabajando para dar a conocer estos hallazgos?
De momento lo he hecho yo y luego me han acompañado mis hijos. Pero mis hijos viendo lo que han visto se han echado atrás, porque no ha habido ningún reconocimiento, ningún tipo de alegría. Económicamente nunca se ha tratado el tema este. Yo lo que quería era darlo a conocer sin ningún tipo de interés, pero he recibido las gracias de nadie ni el reconocimiento de nadie, entonces mis hijos se han desilusionado mucho. Yo llevo muchos años y esta afición no me la quitan. Voy a continuar.
Ahora hay un chico que se ha interesado, el único que me ha ayudado, porque políticamente nunca me hubiera imaginado el papel que juega la política  en la arqueología. Francisco Oliver, un chico de La Fresneda, vino un día a ver la exposición y se interesó. Ese chico está dentro de CHA. Yo contra los políticos no tengo nada, yo tengo mis ideas, pero en el tema de la arqueología no debería haber partidos. Este chico simplemente se interesó y me está echando una mano, pero hace poco, desde el mes de abril, hasta la fecha, y la verdad es que me está haciendo un gran papel.

¿Actualmente acude gente a visitar los hallazgos?
No, yo todo esto lo planteaba para enriquecer, de una forma u otra el pueblo, para crear unos puestos de trabajo y hacer unas rutas guiadas y hacer viables estas pinturas rupestres. Los abrigos no son visibles, porque tiene la DGA documentación sobre unos ocho o diez enclaves, pero tampoco se han movido. Y el arqueólogo que vino aquí, que me dio las fichas de los enclaves, este señor, pensó que lo había entregado a la DGA, era José Ignacio Royo, de Zaragoza. Los caminos eran todos los correctos, pero luego todo se ha desviado, todo a sido intentar quedarse con mis hallazgos, aprovecharse de la situación, tanto unos como otros y al final he tenido que cortar. Es muy lamentable todo el tema este. Porque, encima, después de pegarme las palizas que me he pegado buscando esas pinturas, que me tenga que mover yo, para dar a conocer el patrimonio de Aragón, es que esto es de vergüenza, vamos. Y luego el Gobierno de Aragón está reclamando pinturas religiosas, cuando tenemos nosotros un patrimonio aquí en casa, haber cómo se entiende esto. Esto es una pena y está todo abandonado. Además hay mucho más material aquí en Beceite. Es un trabajo de barranquismo. A parte tengo unos amigos escaladores, que cuando los llamo vienen. Si tenemos que hacer barranquismo, hacemos barranquismo, si tenemos que hacer rápel hacemos rápel, lo que haga falta. Estos chicos también van desinteresadamente. Son unos chicos muy majos a los que les gusta la naturaleza y cuando tengo ocasión les digo “oye, que necesito que me echéis una mano, y ellos vienen y me echan una mano.

 

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