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Las orugas invaden el Montecico de La Puebla de Híjar
Escrito por Violeta Amada   
Lunes, 05 de Febrero de 2018 00:00

Fotografía: Ricardo RodríguezFotografía: Ricardo Rodríguez

“¡Parece una película de terror!” es lo que exclamó uno de los dos vecinos que subieron el pasado sábado a hacer unas fotografías del atardecer al Montecico de La Cruz de La Puebla de Híjar al ver montones de orugas por todas partes y el pinar de color marrón, atacado por esta plaga.

El Montecico es una zona recreativa, con una ermita y merenderos, a donde se va en romería por San Isidro.

Fotografía: Ricardo RodríguezFotografía: Ricardo Rodríguez

Hay tanta procesionaria que los vecinos no se atrevieron a salir del coche. Hay larvas por casi cualquier rama que se mire, por la ermita, por las mesas y los bancos de la zona de merenderos, por el suelo e incluso por la cruz que da nombre al monte.

Estas orugas están cubiertas de pelos urticantes que flotan en el aire y pueden irritar nariz, garganta y oídos, además de provocar reacciones alérgicas y su ingesta por parte de mascotas puede resultar mortal. Por todo ello, su presencia en zonas recreativas se considera un problema de salud pública.

Fotografía: Ricardo Rodríguez Fotografía: Ricardo Rodríguez

Es la primera vez que el naturalista poblano José Tomás Laguna ve el Montecico de la Cruz con tanta cantidad de procesionaria y con tanto pinar atacado.
José Tomás subió a este lugar en bici hace algo más de una semana. Se apeó para analizar la situación y, en poco tiempo, asegura, su bicicleta se llenó de orugas.

La sequía y las suaves temperaturas que ha habido este invierno han contribuido a que las orugas salgan. También influyen otros factores, por lo que solo invaden determinadas zonas.

Por ejemplo, desde Medio Ambiente del Gobierno de Aragón indican que la procesionaria también ha afectado a pinar en Calanda, pero no en Alcañiz.

Una fuerte evidencia del clima suave de este invierno se da en el Montecico. José Tomás Laguna pudo comprobar que allí las orugas han puesto huevos en esta época, algo que, por lo general, hacen en verano.

Fotografía: Ricardo RodríguezFotografía: Ricardo Rodríguez

Desde Medio Ambiente explican que estas plagas no se tratan con químicos, porque el remedio es incluso más dañino para el entorno.

Hay aves, como los carboneros, que se alimentan de estas orugas, pero hay tantas que no darían abasto.

Habrá millones, calcula Laguna, quien explica que con las bajas temperaturas la procesionaria se entierra y si hace mucho frío, muere. La mayoría de los pinos, indica, se recuperará, pero les costará mucho y puede que los más pequeños mueran. La procesionaria, por otra parte, facilita el paso a otras plagas oportunistas.

José Tomás Laguna ha dado aviso de este problema al Ayuntamiento.

 

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