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Finalizan trabajos de documentación arqueológica en el yacimiento de Oliete
Escrito por Violeta Amada   
Martes, 07 de Agosto de 2018 00:00

El yacimiento íbero-romano de San Pedro, en Oliete, ha sido objeto estas últimas semanas de trabajos arqueológicos para documentar la presencia de estratigrafías, niveles y estructuras dentro y fuera del recinto fortificado y para retirar rellenos procedentes de las intervenciones realizadas en la última década del siglo XX.

Las actuaciones se recogen en un plan director sobre el yacimiento elaborado por la arqueóloga Sara Azuara, por encargo del Museo de Teruel, y está previsto que continúen en los próximos años.

Los trabajos de estas semanas, que forman parte de los programas de actuación del Parque Cultural del Río Martín y del programa de investigación del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, han sido dirigidos los arqueólogos Jaime Vicente, Beatriz Ezquerra y Sara Azuara, del Museo de Teruel, con la participación de varios operarios y la utilización de maquinaria para la retirada de parte de las enormes acumulaciones de piedras.

Está previsto que se den a conocer en detalle próximamente por los citados arqueólogos.

El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en el 2001

Según explican desde el Consorcio, “el Cabezo de San Pedro de Oliete conserva unas estructuras defensivas de época ibérica únicas en su género: varios torreones (uno de ellos de 13 metros de altura que constituye la construcción más alta de esta época conservada en nuestra península), dos líneas de muralla y un doble foso que protegen una extensa área urbana de unos 5.000 m2 ubicada junto a un elevado escarpe rocoso desde el que se domina un extenso territorio y un largo tramo del río Martin con cuyo control cabe relacionar esta gran fortificación. Las monumentales estructuras defensivas de este yacimiento y sus peculiares características, así como la cronología de su construcción en el siglo III a.C., han sido relacionadas por los investigadores Jaime Vicente y Carmen Escriche con los conflictos bélicos de esa época en el Mediterráneo Occidental y, más en concreto, con la segunda Guerra Púnica y la posible utilización de nueva maquinaria bélica y de asedio entre cartagineses y romanos (catapultas, torres de asedio, etc.) desconocidas hasta entonces en esta zona. Los datos obtenidos hasta el momento parecen confirmar, no obstante, que el asentamiento fortificado perdura hasta mediados del siglo I a.C.”.

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