J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Santos Soro
Viernes, 24 de Noviembre de 2017 00:00

El Apóstol: Realidad histórica

Santiago, el hijo de Zebedeo, (el llamado hijo del Trueno), fue pescador en el lago Tiberiades, discípulo de Jesús, a la muerte de este, Santiago predico el evangelio por el mundo occidental se desconoce la fecha de su llegada a la Hispania Romana, algunos historiadores lo sitúan en Caesar Augusta (Zaragoza) y por su puesto en las provincias de la "Gallaecia Romana". (Tomando como referencia, algunos escritos de San Jerónimo), los apóstoles tenían cada uno asignadas una provincia romana, para desarrollar su actividad evangelizadora. Santiago el Mayor murió decapitado por orden de Herodes Agripa en Jerusalén, posiblemente en el año 44 de nuestra era, convirtiéndose así, en el primer apóstol martirizado.  Según la leyenda, el Apóstol es decapitado, pero su cabeza no cae a tierra sino que queda entre sus brazos.  De ellos nadie se la puede arrancar, hasta que llegan sus discípulos que, tras recoger su cuerpo, trasladan los restos en una nave desde Jerusalén hasta Galicia, al puerto de Iria Flavia. Una vez en tierra, colocan sus reliquias en un carro tirado por unos bueyes, que no se detendrán hasta llegar a un punto, tierra adentro, donde se construye una tumba y un altar. (Los supuestos restos del apóstol, hoy en día se guardan, en una urna de plata en la catedral de Santiago.

Santiago es el Jacobo francés, por eso lo de Año Jacobeo o Xacobeo en gallego,  y lo de asociación jacobea y demás derivaciones del término. Además, como el principal camino es de procedencia francesa, el uso de Jacobo se ha extendido a todo lo que tiene que ver con el Camino de Santiago y el Año Santo.

La invención o descubrimiento de las reliquias de Santiago en un lugar determinado, en este caso Galicia, ofrece la ocasión para poder señalar un lugar sagrado, por el hecho de ser las reliquias nada menos que las de un Apóstol, discípulo de Jesús, predilecto con Pedro y Juan y protagonista de hechos especiales en la vida del Maestro.

Si la fe de los pueblos cristianos buscaba reliquias, las de Santiago eran muy especiales. Además, era el Apóstol de España según la tradición. La predicación de Santiago en España, la Aparición de María en Zaragoza, la Muerte del Apóstol en Jerusalén, la vuelta a España por mar llegando hasta Padrón y su entierro en el lugar donde después aparecen sus restos, quedan en la vaguedad de los datos o documentos históricos, entre la niebla de la leyenda y los visos de la realidad. Pero hay una cosa cierta: la fe, la historia y los monumentos que reflejan el significado claro de una realidad de siglos: La Peregrinación.

El hecho Jacobeo no es un problema de fe, ni de ciencia. Es una realidad histórica que expresa la fe y la cultura europea. La invención del cuerpo de Santiago en Galicia es el origen y causa de toda la peregrinación y los elementos que la determinan, al ser el fin del Camino, como lo fue Roma con la tumba de San Pedro, Jerusalén con los Santos Lugares, La Meca con la Kaaba y cientos de otros lugares que dan origen a una peregrinación.

La memoria del lugar se pierde a lo largo de los siglos hasta que, hacia el 830, el Obispo Teodomiro descubre el sepulcro con el cuerpo del Apóstol. Casi medio siglo antes, un himno compuesto en tiempos del rey Mauregato (783-788), invocaba ya a Santiago como «cabeza refulgente de Hispania».

 

Compartir

 

-