J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


José Luis Pueyo
Miércoles, 10 de Enero de 2018 00:00

Buenos deseos

Siguiendo mi costumbre de comenzar el año con buenos propósitos personales, el día 1 nada más levantarme me forré con la ropa del club Tragamillas y me fui a correr por los caminos de mi querido Alcañiz. Debo decir que estoy por proponer al club que abran una sub-sección llamada “Las-millas-se-me-tragan” en la que sentirnos más identificados los que nos tomamos este deporte de una manera muy relajada… El caso es que me bajé hasta el puente de la salida a Caspe y enfilé el camino que discurre junto al río, en dirección a la Glorieta. Cual fue mi sorpresa, al comprobar que la ribera estaba arregladísima. La última vez que había estado por ese camino recuerdo que daba bastante pena el pasear por allí, todavía con los restos de la última riada. Pero por fin se habían hecho las cosas bien y disfruté tremendamente de mi trote cochinero. Decidí llegar todo lo más lejos que me permitiera el camino y así llegué a la carretera de Castelserás, a la altura de la Plana de los Santos (creo que se llama así). Y regresé con ganas para una vez de vuelta en el puente de origen, seguir río abajo hasta ver dónde era posible llegar. Pude comprobar que también estaba todo muy arregladico, pero se notaba que esta zona llevaba más tiempo en condiciones, aunque no tengo ni idea de cuánto tiempo lleva ahí ese camino, el pequeño parque que hay, etc.  Igual lleva hecho años, no sé… Alguien me podría preguntar -“¿pero tú dónde vives, que no te enteras?”, -“Pues en Zaragoza, co”.

Y sí, me sentí feliz, me alegré un montón de que en mi pueblo se hubiera hecho algo que siendo en principio tan simple (limpiar), fuera tan útil para los vecinos. Útil en el sentido de ofrecer un espacio agradable por donde poder pasear, o hasta correr. Y me sorprendió además, también muy gratamente, que se había arreglado el lavadero (de cuyo ruinoso estado, tantos nos habíamos quejado anteriormente). Y pensé en esos momentos que quizá era bueno comenzar el año con buenos deseos en lugar de ir soltando bilis, y que podía materializar esas intenciones en mi primer artículo de opinión agradeciendo estas actuaciones a quien corresponda en el Ayuntamiento. Desde aquí, mi aplauso. Y mis deseos también de que se sigan haciendo cosas en el pueblo que sin requerir tremendas partidas presupuestarias, hagan el día a día de los ciudadanos más agradable.


 

-