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Ángel Hernández

Con la dignidad no se negocia

Apenas llevamos 15 días del año y seguimos escuchando el clamor del territorio pidiendo respuestas, exigiendo verdades. Ha transcurrido un mes desde el fatídico 14 de diciembre y llevamos todo ese tiempo llorando las ausencias de Víctor, José Luis y Víctor Jesús.

De todo este doloroso proceso debemos sentirnos orgullosos de aquellos que no han cejado en su empeño por saber; de los amigos de las víctimas que siguen manteniendo vivo el pulso, sin achicarse, sin dejarse llevar por paso de los días y la falta de respuestas. Se han sucedido las movilizaciones, los actos de recuerdo, de condena. Y lo más importante en todo este proceso es que ha sido la sociedad civil la que ha tomado la voz y la palabra. La que lleva la iniciativa, la que reclama a quien corresponde una respuesta que todos merecemos. La actitud de los “Amigos de

José Luis Iranzo” está siendo ejemplar y es modélica en cuanto el respeto, las formas y el modo de proceder.

Ha pasado un mes y el recuerdo de aquella atrocidad sigue vivo, y el enfado del territorio no se diluye, se mantiene. En el fondo es una lucha desigual, es la gente ante el “Aparato del Estado”; pero la gente cuenta con un argumento de mucho peso; se defiende la dignidad de los habitantes del medio rural, el derecho a vivir aquí y saber lo qué paso y porqué pasó. La premisa es que aquello jamás vuelva a repetirse y que se conozca a fondo la verdad de lo que aconteció. Gracias al tesón de esos amigos y el buen hacer de la prensa hemos sabido que el  Ministerio de Interior ha prescindido de más de 200 agentes en Teruel; que el Estado además de olvidarnos en cuanto a las inversiones, también se olvida de nuestra  seguridad.  Se han podido destapar las vergüenzas de un operativo deficiente a la hora de abordar una situación crítica, cuando no se estaban escatimando en medios para blindar Cataluña entera.  Que se sucedan los días y no lleguen las respuestas todavía es más duro. Pero lejos de ceder el pulso se mantiene.

No podemos callarnos, ni resignarnos, y es nuestro deber moral secundar cuantas propuestas se sucedan en la búsqueda de respuestas. Se tienen que depurar responsabilidades y perseguir la verdad hasta el final. Se lo debemos a ellos, a sus familias, a esos hijos que crecerán sin el cariño de sus padres.  Es la dignidad de esta tierra lo que está en juego, y con eso no se negocia.

#SiempreIranzo

@angelalcorisa

 

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