J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Olga Montañés

Gatos callejeros

Los gatos, todos los conocemos; llevan cientos, miles de años viviendo cerca de los seres humanos.   En la Inquisición los gatos eran animales del diablo y mandaron  matar a gran parte de ellos,  descendiendo a mínimos su población, lo que hizo aumentar la población de ratas y con ellas vino la peste que se extendió por toda Europa.  En la actualidad  muchos de ellos viven en nuestras casas, junto a nosotros. Los cuidamos y mimamos, y nos sentimos mejores personas por ello. Otros, no tan domesticados, merodean cerca de los masicos, ellos se  aprovechan de nuestras sobras, nosotros de su instinto: donde hay gatos no suele haber ratas o ratones destrozando las despensas.  Y luego están los gatos callejeros , viven en los solares, cerca de los cubos de basura, forman parte del paisaje de cualquier pueblo o ciudad. Son los mismos gatos, pacientes, independientes, desconfiados; a unos los peinamos, les compramos golosinas y los llevamos al veterinario, a los otros los miramos mal. Hay quien siente simpatía por estos últimos y los alimenta, y hay quien piensa que esto es una barbaridad, que así se propicia que se conviertan en una plaga para la ciudad.

-El debate está servido, pero no voy a entrar en él, si es necesario controlar la población de gatos callejeros en las ciudades hay maneras probadas de hacerlo y corresponde a las autoridades ponerlas en marcha.-

El problema, a mi entender, viene con los que se creen con derecho a matar, a disponer de la vida de otro animal, a torturarlo, sin mediar amenaza ni ataque, sólo porque no es un ser humano. Hace algunos días una gata callejera fue apaleada y tiroteada cerca del Centro de Salud de Alcañiz. Unas personas la recogieron, moribunda, mientras se arrastraba por la calle. No era una amenaza para nadie, para ningún ser humano pero, según el veterinario que la atendió la golpearon con ensañamiento hasta seccionarle la espina dorsal, y llevaba 3 perdigones incrustados en el cuerpo.

Dos cosas me inquietan de esta vergonzosa noticia : alguien es capaz de torturar a un animal indefenso hasta casi la muerte y esa misma persona va pegando tiros por las calles de Alcañiz.

El caso está denunciado, mal que les pese a algunos, el maltrato animal es un delito en nuestra comunidad y las escopetas de perdigones no se pueden utilizar en la vía pública. Tanto Ayuntamiento como Guardia Civil deben actuar y no ser tolerantes con estos comportamientos crueles. Los animales también son respetables, a veces, más que las actuaciones de algunas personas.

 

Compartir

 

-