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Ana Mª Andreu
Lunes, 22 de Enero de 2018 00:00

Feminismo de andar por casa

No entiendo a las feministas que realizan sus reivindicaciones a pecho descubierto y, en cambio, critican a las mujeres que libremente enseñan o insinúan sus volúmenes en revistas o en pasarelas.

No oigo a las feministas extrajeras reivindicar que no pierdan su apellido al casarse, por lo menos en España llevamos el apellido de la madre y ahora podemos decidir si nuestros hijos lo llevarán primero.

Tampoco entiendo que sólo se metan con la religión católica, la única monoteísta en que hombres y mujeres pueden acudir juntos al culto.

El feminismo no es eso, el feminismo es enseñar a nuestras hijas cuando son pequeñas que no tienen que esperar a un príncipe azul, que ellas son su propio príncipe.  Debemos decirles que son fuertes, que se tienen que amar, que cada persona es especial e incentivar sus aptitudes en lo que sea. Cuando llegan a la adolescencia tenemos que desterrar las frases “ya lo entenderás cuando tengas hijos o cuando te cases”. Ellas son libres para elegir, el matrimonio y la maternidad no puede ser el fin de las mujeres.  Enseñarles que no se puede decir “fulanita es una zorra o una puta” por el hecho de que le guste el mismo chico o porque ejerce libremente su sexualidad con quien le dé la gana. Las mujeres somos nuestro peor enemigo, nos ponemos a parir unas a otras.

Debemos educar a todos nuestros hijos en la igualdad, en igualdad de faenas domésticas y en igualdad de juegos y hay que educar a los niños, sobre todo con el ejemplo en casa, que las mujeres no son débiles, que son como ellos y cuando llegan a la adolescencia hablarles de sexo y de la relación con las mujeres, siempre desde el consentimiento mutuo y el respeto.

Nos perdemos sólo en el lenguaje cansino de añadir o-a y ahora en convertir al piropo en agresión sexual cuando intenta ser algo alagador. El piropo en sí, no es una agresión; otra cosa es cómo se se exprese y si va acompañado de acoso.

A estas alturas deberíamos hablar de seres humanos y de personas y no de hombres, mujeres, gays, lesbianas...,  porque cuando calificamos estamos ejerciendo la discriminación.

 

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