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Lola Llandrés
Lunes, 22 de Enero de 2018 00:00

Estamos sin blanca

Unos dicen que el problema de las pensiones radica en los ingresos. (Que cada vez hay menos), por falta de cotización, cierre de empresas, paro...

Otros afirman que el problema está en los gastos, (que cada vez hay más), duplicidades administrativas autonómicas, ayudas y subvenciones hasta para el absurdo, inmigración descontrolada y subvencionada por encima de nuestras posibilidades, etc, etc....

Pues bien, llevar un libro de cuentas es fácil, tan sólo se trata de ajustar los ingresos a los gastos, como lo hace cualquier empresario, hasta en casa lo llevamos a cabo.

También están los que afirman que al estar el sistema de pensiones basado precisamente en un sistema piramidal, es un engaño en sí mismo y que tarde o temprano acaba arruinándose.

Luego estamos los que bramamos en las redes sociales, en los bares, en casa con los amigos y nos llevamos las manos a la cabeza intentando arreglar el desaguisado aludiendo a que cuando había dinero, se despilfarro, a que los políticos han robado a espuertas, las grandes compañías ayudadas por los presidentes de turno han hecho de su capa un sayo para después guardarles un puestecillo de nada (es un decir), y entrando por esas manidas puertas giratorias.

Otros le echan la culpa a la monarquía, alegando que ese anacronismo nos cuesta dinero.
Pero todos a la vez gritamos consternados ¡al trullo, que devuelvan el dinero!.

Pero, por más que nos indignemos, el problema está ahí, y hasta que la cosa se resuelva y no pinten bastos sino oros, lo cierto es que cada vez hay menos pasta, por no decir la verdad, y es que no sólo no hay pasta, sino que estamos endeudados hasta el cuello y le estamos dejando la deuda a nuestros hijos y nietos. Esa es la dura, pura y cruda realidad.

Sea lo que sea, opino que si no entra dinero, no puede repartirse como se venía haciendo hasta ahora. Es imposible.

Y no pueden hacerlo ni desde los partidos de izquierdas, con su pretendido reparto social con la idea de «que paguen los ricos», ya que eso sería pan para hoy y hambre para mañana.

Vamos, pura demagogia y populismo, para salir  del paso.

Y tampoco puede hacerse desde los partidos de centro o derecha, sin proponer soluciones o intentando ir tapando el día a día con pequeños parches que también son demagogos y populistas, para también intentar salir del paso.

Y ya sólo faltaba ver manifestaciones grandilocuentes como la de estos días en la que todo el mundo está de acuerdo en equiparar los salarios de las fuerzas del orden nacionales con las autonómicas. Aunque a todos nos parezca bien. Pero ¿alguien ha dicho cómo van a hacerlo?.
Educación y sanidad, luchando contra los recortes y pidiendo más calidad traducida en ...¡¡¡más dinero!!!. Pero, ¿alguien se pregunta cómo van a hacerlo?.

Pensiones, Sanidad, Educación, Servicios Sociales.... en fin, que nuestro sistema se desmorona porque de donde no hay, no se puede sacar.

La única solución es la supervivencia intentando ajustar los ingresos a los gastos y no quedará más remedio que tirar de recorte como en el núcleo familiar hacían nuestras abuelas, y si no había para filetes, pues rebozamos la penca de acelga y nos hacemos a la idea.

Pero se trata de dar ejemplo, y también como en la familia, nuestra madre o nuestra abuela, se quedaba con el bocado más pequeño para que los demás tuviéramos lo suficiente, así pues, por parte de los gobernantes, sea el que sea, de un color u otro, deberán dar ejemplo con los bocados que ellos puedan llevarse a su boca.

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