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Alba Pardo

Crónicas desde Narnia

Vuelta a las andadas. Como algunos ya sabréis he estado en España cinco días. Ya dije en el escrito anterior que le había mandado a mi madre un regalo de cumpleaños. Lo que me costó callarme que iba a ir de sorpresa. No sé ni como no se lo acabé diciendo, ya que hablamos todos los días. Bueno pues ver su cara al abrir la puerta no tuvo precio. Una de las mejores sensaciones que he sentido en mucho tiempo.

Fueron sólo cinco días de los cuales tres estuve en Alcañiz, porque siempe “malgasto” dos viajando. Pero es lo que hay y aunque me pegué un buen palizón, ha sido el viaje que más ha valido la pena.

La vuelta a Irlanda fue horrible. Nueve horas en un avión de Ryanair, que como bien sabéis son aviones súper cómodos, sí, estoy siendo sarcástica. Dios mío quince minutos de turbulencias que no solo yo pensaba que se iba a caer el avión. Lo que más me sorprendió fue la chica que tenía detrás, que se durmió antes de despegar y no se despertó hasta aterrizar en Dublín nueve horas más tarde. Ni se enteró de las turbulencias, ni de que nos desviaron como tres horas y media a Liverpool. Se pensaba que le estábamos vacilando. Pero no, fue real. No pudimos aterrizar por el temporal y luego nos quedamos sin combustible cosa que el piloto podría haberse ahorrado de decir, especialmente para las personas que nos aterroriza volar. Finalmente aterrizamos a las 5am, (6am hora española). Nueve horas sin salir del avión. Casi beso el suelo cuando llegamos a Dublín.

En fin, como os dije también hace unas semanas, iba a contaros algo que muchos ya sabéis y es que el dos de enero tomé una decisión muy importante. Decidí que ya he cumplido un ciclo en Irlanda y que después de seis años es hora de volver a “casa”. Es una decisión que ya la tenía en mente y que realmente me lo había planteado pero no hasta dentro de dos o tres años. Son pequeñas cosas como que no quiero volver a pasar otras navidades lejos de mi familia y quiero ver crecer a mi pequeña sobrina que he visto solo tres veces en nueve meses. Así que este próximo siete de mayo regreso con mis seis años de experiencia a mi querida España.

Vuelo ya comprado a Madrid y fecha fin de trabajo apalabrada con mis jefes. Me da mucha pena y voy a llorar lo que no está escrito, especialmente el día que tenga que decirle adiós a mi familia irlandesa, va a ser un día de los más tristes. Y diréis, bueno hombre que no es un adiós para siempre... Si ya lo sé, pero el hecho de no estar aquí y hacer cositas con ellos si que lo voy a echar en falta.

Pero si he decidido marcharme es porque el cuerpo ya pide mis raíces, solecito, comidita de la buena y una rutina nueva.

Es raro porque después de seis años diciendo adiós a cientos de aupairs, ahora son ellas las que van a tener que decirme adiós a mi. Y la verdad que nunca imaginé ese momento. Pero ha llegado. Así que ahora a disfrutar de lo que queda.

No quiero extenderme más así que nos leemos en las próximas aventuras, dentro de unas semanas.



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