J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Eugeni Fernández

Verdad, mentira y post-verdad

“Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”
Gabriel Celaya.

Lector compulsivo de historia en mi juventud, recuerdo el libro “La Semana Trágica” de Flores-Lázaro (jamás he sabido el  nombre de pila del autor), un relato tan objetivo de los hechos de ese periodo histórico, que lo convertía, desde mi punto de vista, en incomestible. La reflexión sobre las sensaciones experimentadas, me hizo ver la conveniencia de aplicar algo de pasión a todo lo que hacemos en la vida.

Asumo, por tanto, que el periodismo no puede ser aséptico y mucho menos el de opinión, pero la publicación interesada de mentiras, tan habitual en estos tiempos, supone claramente el franqueo de una línea roja deontológica que jamás se debería cruzar.

Aficionados a rebautizar los conceptos antiguos para dotarlos de modernidad, los angloparlantes se han sacado de la manga el concepto de post-verdad, que según el diccionario de la RAE consiste en la “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”, es decir, la mentira interesada de toda la vida.

Ya Platón y Maquiavelo argumentaron acerca de la utilización de la mentira desde el poder para conseguir un fin determinado (¿el fin justifica los medios?) pero, en la actualidad, la caja de resonancia que suponen las redes sociales, están confiriendo una nueva dimensión a la distorsión de la realidad. La publicación de determinados bulos se amplifica de tal modo, que pasa a formar parte de una verdad paralela, que se instala en las mentes de aquellos que desean que la falsa noticia sea cierta, ya que contribuirá a reforzar un relato en el que creen.

Fotos manipuladas, titulares que se desmienten en el desarrollo de la noticia, vídeos falseados o descontextualizados…, pero, para mí, lo repugnante es que esas falsas noticias procedan de medios periodísticos que, por definición, deberían ser serios y rigurosos.

Por ello, ante un tweet, un post en Facebook o una noticia sensacionalista en cualquier medio, os aconsejo ponerla en cuarentena, intentar confirmar su veracidad y contar hasta 100 antes de compartirla o hacer un retweet. Y acabo con una sugerencia: daros una vuelta por  Maldito Bulo en  https://maldita.es/malditobulo, os aclarará más de una duda.

 

Compartir

 

-