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José Luis Pueyo
Martes, 06 de Febrero de 2018 00:00

Por un puñado de euros

Resulta interesante entender cómo funciona el mundo de la publicidad en Internet. Dos personas estamos leyendo en el mismo instante el mismo periódico en ordenadores distintos, y cada uno ve una publicidad distinta. Y si vas prestando atención día tras día al tipo de publicidad que te llega a ti, te das cuenta de que “sospechosamente” es sobre asuntos que de una manera u otra te interesan. Cada vez que hacemos una búsqueda en Google, nuestro navegador “informa al sistema” de lo que hemos tecleado en el buscador, y eso permite que los anuncios que se nos mostrarán al visitar, por ejemplo, un periódico on-line, sean justo sobre eso que buscamos antes.

Esto me parece bastante preocupante, vamos dejando nuestra huella digital allá por donde “clicamos”, e intentar ponerse unos guantes informáticos resulta tan trabajoso que al final claudicas y dices, “oye mira, anuncia lo que quieras, que  no pienso leer nada”. Aún así, es seguro que todo lo que le decimos a nuestros ojos que no vean, de manera inconsciente lo están enviando a nuestro cerebro. Y luego un día nos preguntaremos sorprendidos por qué diablos hemos comprado tal o cual cosa.

Pero otro asunto que me parece preocupante es que los que han aceptado ser las marquesinas de estos anuncios dirigidos, les trae sin cuidado lo que en ellas pueda aparecer. Por ejemplificar con algo concreto, un medio informativo supuestamente de prestigio como es El País, me está masacrando desde hace bastante tiempo con multitud de anuncios para aprender inglés en un par de ratos sin ningún esfuerzo. El último que he leído hace unos minutos es el de un tal Lauridsen que promete dominar el inglés en 2 semanas. A mi me salen estos anuncios porque como el uso de este idioma es parte de mi trabajo, constantemente estoy haciendo búsquedas en Google para una cosa u otra, así que el astuto buscador ha pensado que todo lo que tenga que ver con el inglés me va a interesar. Lo del tal Lauridsen es una estafa, como todas las que aparecen con similares promesas. Tras indagar un poco, el método Lauridsen consiste en que pagas 50€ para que te envíen cierto material, y este material nunca llega. Pero bueno, y aunque “Lauridsen” hubiera mandado algo, ¿para qué serviría eso? Si fuera algo de papel, al menos lo podrías usar para encender el fuego o para limpiarte el... ¿Acaso yo he sido tan gilipollas de pegarme toda la vida estudiando inglés cuando lo podía haber solucionado en un par de semanas y por tan solo 50€?

Pero como decía, lo preocupante es que El País (o cualquier otro medio informativo, que todos siguen las mismas prácticas), no imponga algún tipo de restricción a los anuncios que permite que se publiquen en sus páginas. Opino que es intolerable que un medio informativo publique estafas. Y que cobre por ello. Muy mal tiene que estar el negocio de la prensa para que se vendan a cualquier impostor por un puñado de euros...




 

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