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Jesús Moreda

Sinónimos

Doña Sara Mainar, directora, allá por los años 60 y comienzos de los 70, del instituto de Alcañiz, entonces llamado Cardenal Ram, -pido perdón por retrotraerme al Pleistoceno- nos advertía a sus alumnos sobre el apropiado empleo de los sinónimos. Dos palabras pueden significar lo mismo pero no, por ello, ser sustituibles en todas sus acepciones. Y nos ponía el ejemplo de justo y equitativo.

Son, en efecto, términos sinónimos pero no es correcto decir que los zapatos nos vienen equitativos.

Hoy día, tanto en la prensa escrita como en la audiovisual, se utilizan mal los sinónimos. Un ejemplo lamentable y bastante corriente es la confusión entre ejecución y asesinato. Ambos sustantivos hacen referencia a privar de la vida a una persona pero no son intercambiables. Una ejecución es una muerte legal, decretada por un tribunal tras un proceso judicial. En la actualidad, en más de dos tercios de los países del mundo, ha sido abolida la pena de muerte totalmente o para delitos de derecho común; pero, por desgracia, todavía son cincuenta y ocho los Estados donde se continúa aplicando, entre ellos, Arabia Saudí, la Autoridad Palestina, Corea del Norte, China, Cuba, Estados Unidos, India, Irán, Japón, Singapur, Vietnam, etc.

Asesinato, en cambio, es una muerte causada con alevosía, esto es, sin riesgo para el agresor, con intencionalidad económica, ensañamiento o para facilitar la comisión de otro delito o evitar su descubrimiento. No se debe decir –como frecuentemente sucede- que los terroristas o secuestradores “ejecutaron” a los rehenes sino que los “asesinaron”. Expresar lo primero supondría conceder a los verdugos y criminales una legitimación y justificación de las que carecen. El uso preciso de las palabras es importante. Como decía Mark Twain, “la diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta es la misma que entre el rayo y la luciérnaga”.

 

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