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Nomaya Prats

Sólo a base de educación

Hoy escribo y me pregunto por qué, por qué todavía celebramos el día de Santa Águeda en el que todas las mujeres tienen derecho, o mejor dicho, el día en el que a todas las mujeres se nos permite hacer lo que nos venga en gana independientemente de las responsabilidades que tengamos…

¿Por qué debo olvidar que tengo hijos y a todo el mundo tiene que parecerle bien?  ¿Por qué se tiene que ver normal que las mujeres hagamos cosas que se les ha permitido a los hombres por sistema en vez de poner cartas en el asunto y darle la vuelta a la tortilla?

Desde mi punto de vista, ponernos a la altura de algunos hombres irresponsables y egoístas no es lo más sensato ni lo más lógico.  Seguramente, lo que deberíamos hacer es no luchar para que se nos permita cometer los mismos errores que a estos hombres sino luchar para que ellos dejen de cometerlos y seamos todos un poquito más felices y más libres.

Yo soy la primera que me voy con mis amigas a tomar algo, pero lo hago por la tarde y en compañía de mis hijos mientras su padre está trabajando o preparando la cena para toda la familia, porque el hecho de ser mujer y querer defender que soy libre de hacer lo que me venga en gana no significa que deba olvidarme de que tengo dos hijos preciosos que me necesitan igual que necesitan a su padre, y que lo mejor que puedo hacer para educarlos en los valores de igualdad entre sexos es compartir con ellos el día en el que la sociedad me permite ser libre y normalizarlo de tal manera que lo vean como una cosa natural para que en un futuro sean ellos los que hagan que todos los días sean Santa Águeda para sus amigas, mujeres e hijas.

Ser feminista significa trabajar día a día para que lo que hoy se considera reivindicable mañana sea lo más normal del mundo.  Aunque nos ampare la ley, sólo la educación nos dará la igualdad.


 

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