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José Luis Pueyo
Jueves, 08 de Marzo de 2018 00:00

Horarios europeos

Mariano Rajoy apuntó el otro día la conveniencia de que nuestro horario laboral se pareciese más al del resto de Europa, y terminásemos la jornada a las 6 de la tarde. Bueno, pues no me parece mal la idea, como intento de mejorar las condiciones laborales lo veo positivo. Lo que pasa es que no explicó cómo se podría hacer algo así en nuestro país, y ahí es donde me temo que Mariano quizá tenga buenas intenciones en este asunto, pero seguramente hasta el momento no ha pensado mucho en ello.

Hay un aspecto que dificulta enormemente acometer tal cambio social: nuestras arraigada costumbres. A los españoles nos gusta salir a la calle cualquier tarde y encontrarnos las tiendas abiertas hasta las 8 u 8:30 (caso aparte son las grandes superficies). Sabemos que a las 3 la frutería no está abierta, pero no nos importa porque estamos de sobremesa después de comer o echando la siesta, y ya iremos luego a buscar las naranjas para el desayuno, hasta las 8 hay tiempo. ¿Solución? No es fácil, sospecho que no hay solución buena, pero aquí va una idea imperfecta.

De lo que se trata es de racionalizar los tiempos de trabajo, es decir, que  nuestra jornada laboral no se alargue hasta las 11 horas porque tenemos ese hueco ahí en medio de 2 ó 3 horas. Un camino podría ser lo que ya sucede en multitud de trabajos: los turnos. Si nuestra frutería de confianza abre a las 9 de la mañana y cierra a las 8 de la tarde, la forma de conseguir que el trabajador tenga un horario racional es, paradójicamente, no cerrar a la hora de comer y hacer 2 turnos. Un trabajador está de 9 a 5 y el otro de 12 a 8. ¿Y cuándo se come? Pues en media horica con la fiambrera de toda la vida. Mientras un empleado atiende la frutería el otro come en la trastienda, y luego se cambian. Es lo que propone Rajoy con su horario europeo, en Europa paran un ratico a mediodía y comen algo...

Pros:
–    La tienda estaría abierta hasta tarde, como siempre, y además se ganaría el tenerla abierta en un periodo que le podría venir bien a mucha gente. Los clientes ganan.
–    Los empleados hacen jornada continua, con lo cual tienen un tiempo libre, bien por la mañana, bien por la tarde, del que antes no disponían.

Contras:
–    Si el negocio lo lleva una sola persona, no lo puede hacer. Aunque tendría la opción de o bien bajar la persiana a las 5 de la tarde, o bien abrir a las 12 y cerrar a las 8.
–    Perdemos ese ratico de la siesta “tan nuestro”.
–    Un negocio que tenía siempre a 2 personas trabajando a la vez, pasa a estar llevado sólo por una durante varias horas, y eso según el negocio puede ser un problema.

Idea imperfecta, está claro, pero opino que se debería trabajar desde instancias políticas en la línea de racionalizar los tiempos de trabajo. Otro debate sería lo que a mí me parece más sensato: trabajar menos horas, y que las máquinas trabajen para nosotros. Se podría hacer desde ya, pero me temo que un escenario tan hermoso no se verá en varias generaciones...



 

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