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Alba Pardo

Crónicas desde Narnia

Me he ausentado unas cuantas semanas, pero por un motivo de gran peso. Y es que tengo miles de cosas que hacer antes de volver a mi querida España. Seis años de vida que empaquetar en unas cuantas cajas y maletas. Estoy muy nostálgica desde que tomé la decisión, y todavía me despierto algunos días preguntándome si tomé la decisión correcta. Luego recuerdo que todo lo hago por estar cerca de la familia y se me pasa. Supongo que es normal sentirme así ya que he pasado seis años aquí en Irlanda..

Me va a costar mucho adaptarme de nuevo a España y sé que esto puede sonar raro, pero tanto tiempo acostumbrada a esto, a mis rutinas, a tener toda mi vida aquí, dejarlo de golpe va a ser chocante. Especialmente a mi familia irlandesa. Porque tarde o temprano todas mis amigas volverán a España

Tengo un sabor agridulce, es tristeza por dejar esto, pero felicidad por la nueva aventura que me espera. ¿Qué me deparará Madrid? Espero que esté lleno de cosas buenas y que aunque toque empezar desde cero otra vez, esta vez no será ni la mitad de duro que hace unos cuantos añitos atrás.

Mucha gente le pregunta a mis padres que cuando vuelvo, porque se creen que vuelvo a Alcañiz, pero no. Vuelvo a España, pero a probar suerte en Madrid. Ciudad grande, llena de oportunidades y con garantía de poder seguir hablando en inglés. Obviamente no me he pegado seis años aquí para perder el inglés que tanto me ha costado aprender.

Saber que voy a estar a tan solo una hora de distancia de poder ver mi sobrina me hace tan feliz, que no puedo casi ni describirlo con palabras. Ya sabéis, Madrid-Zaragoza en ave, en un abrir y cerrar de ojos estás ahí y luego un bus y en mi querido Alcañiz.


Y ahora pongámonos un poco festivos... Que pena volverme a perder la semana santa alcañizana, pero tengo que decir que gracias a todos vosotros la he podido vivir trocito a trocito por vuestros directos o historias en Instragram. Que piel de gallina el sonido de tambores, bombos, cornetas y trompetas. Que bonita la plaza teñida de azul o llena de tomillo y romero. Allá donde esté, la tradición va por dentro y espero poder estar para la semana santa del año que viene, por lo menos estaré más cerca.

Y bueno ya en un mes cierro una vez más una etapa de mi vida, para comenzar otra. Nervios a flor de piel y mucha pero mucha nostalgia. Comienzan las despedidas.

Y sin nada más que añadir, espero que nos volvamos a leer pronto.


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