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Jesús Moreda

Semana Santa

Un año más -subiendo y bajando en el calendario por culpa de la primera luna llena de primavera que determina la fecha de la Pascua- los bajoaragoneses, en general, y los alcañizanos, en particular, hemos retornado a nuestras raíces para volver a cumplir y renovar nuestras tradiciones.

Tradiciones que hemos de mantener y transmitir a la vez que ir innovando y de las que hemos de sentirnos orgullosos mal que les pese a algunos políticos. Por fortuna, la cantera está asegurada. En general, el personal participante se ha comportado con formalidad, aunque no faltan niños -y otros no tan niños- que no mantienen el respeto y el decoro debidos, principalmente, por la imagen que se da a los numerosos visitantes que durante estos días recibimos. Muchas veces, más que portar la cruz, la verdadera penitencia sería guardar silencio y compostura durante toda la procesión. Desde hace bastantes años, las diferentes cofradías han ido incorporando mejoras y detalles en sus desfiles que han contribuido a otorgarles más espectacularidad y solemnidad. Nuestras Semanas Santas, en torno al tambor y al bombo, constituyen, junto con Motorland, los referentes turísticos del Bajo Aragón. Por ello, debemos apoyarlos y mimarlos al máximo y podemos muy bien y con razón presumir de ambos.

Gozamos de un patrimonio histórico-artístico que ya quisieran para sí muchas ciudades y, sin embargo, aquí lo ignoramos y despreciamos cuando no lo dañamos o destruimos. No solo a nivel de instituciones locales sino también a nivel particular. No mantenemos limpias las calles ni respetamos el mobiliario urbano ni tampoco paredes ni monumentos donde algunos de nuestros paisanos vierten su inmadurez y su falta de civismo. Por desgracia, no apreciamos lo que tenemos y nos falta ambición y saber vendernos. Como decía Rodríguez Castelao, uno de los padres de la patria gallega: “La verdadera tradición no emana del pasado, ni está en el presente, ni en el porvenir; no es sirviente del tiempo. La tradición no es la historia. La tradición es la eternidad”.

 

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