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Cristina Marín

A propósito de riesgos

Hemos vivido unas semanas en un suspiro rodeados de noticias sobre distintas catástrofes naturales que afectan más o menos lejos en el tiempo o en la distancia a nuestro territorio: La riada extraordinaria de abril, los desprendimientos en Monrepós o el deslizamiento de ladera en Pui Pinos, del cual “salió” un informe hace poco. No he tenido acceso al mismo, pero sí conozco el monte y he visto una serie de indicadores que me llamaron la atención.

Hace un par de años tuve que hacer un estudio sobre este cerro en el que destaqué que Pui Pinos está constituido por areniscas, calizas y lutitas del Oligoceno superior – Mioceno inferior. Esto es, terciarias. Los bloques de arenisca presentan un doble juego de fracturas o diaclasas las cuales, junto a la potencia (espesor) de los estratos, su forma (de bases irregular, lo que vendrían a ser antiguos canales) y la intersección con el plano de la topografía, o sea, la ladera, provocan que se lleguen a individualizar una serie de bloques inestables sostenidos por una base de lutitas y limos. A su vez en esta base se evidenció un movimiento de ladera lento por reptación o “creeping”, que se pone de manifiesto por la inclinación de los troncos de los árboles.

Este tipo de movimiento es muy lento y afecta a la capa superficial del terreno, unos 30 cm, aproximadamente. Suele ser consecuencia de la inestabilidad del talud y la gravedad y su movimiento se ve favorecido por el agua, que actúa como lubricante para crear un nivel de despegue.

Estos dos factores, el diaclasado de los estratos areniscosos junto con la reptación del estrato lutítico, pueden provocar –en determinadas condiciones- el movimiento y apertura de grietas y caída de bloques.

Si Pui Pinos estuviera en mitad del campo no pasaría nada más allá de la afección a algún camino de acceso a fincas. Sin embargo está en mitad del casco urbano, es el núcleo de Alcañiz. Desde ese punto de vista constituye lo que se denomina un riesgo natural, que no es sino la interacción entre condiciones naturales y sociedad; se puede definir como la probabilidad de que un territorio y la sociedad que habita en él, se vean afectados por episodios naturales de rango extraordinario.

También hay que distinguir entre riesgos naturales y antrópicos, que son los provocados por el hombre y cuya interacción pueden llevar a una seria de afecciones. Es necesario, pues, evaluar la combinación de ambos tipos de riesgo para medir y corregir esa posible afección. En el caso de Pui Pinos a priori sería necesario:

- Estudio estructural de la estabilidad del macizo areniscoso, a través del estudio de diaclasado y planos de intersección con estratificación y pendiente para tener una idea clara de la magnitud del problema

- Estudio geomorfológico del movimiento por reptación para determinar también su magnitud.

- Estudio de las modificaciones antrópicas del terreno, tanto en superficie, como soterradas (aterrazamientos, taludes, canalizaciones, etc.)

Pero esto es una simple opinión y el Ayuntamiento ya dispone de informes más precisos y concisos que seguro que ponen luz sobre este problema y como solucionarlo.

Geóloga/petróloga especialista en restauración.

 

 

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