Banner

J!Analytics

Buscar columnistas

Gonzalo Villa
Miércoles, 23 de Mayo de 2018 00:00

Amor

Ante un asunto tan sensible, tan delicado, tan importante, de tanta trascendencia, más que la devolución de la euro orden del juez Llarena, por defecto de forma, tal vez no sabríamos que elegir si nos dieran varias opciones, lo que demostraría que algo tan en boca de todos, ni siquiera forma parte del sentido común, de la educación general básica, y llevaría a muchas a exclamar: “¿Pero qué dices tonta l’haba?”

Es cierto que es un término confuso: ¿por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?, el amor a los padres, el amor a Dios, el amor fraterno, el amor a la mascota propia, en fin. Así que veamos que dice el diccionario:

1. Sentimiento de afecto, cariño y solidaridad que una persona siente hacia otra y que se manifiesta generalmente en desear su compañía, alegrarse con lo que considera bueno para ella, y sufrir con lo que considera malo.

Pero seguimos observando con pasmo, por no decir horror, que se pasa del amor al odio, en la mayoría de los casos. Con lo que cabe plantearse la necesidad de analizar la complejidad, confusión o desconocimiento que rodea al término.

El desconocimiento nadie lo reconocería, por lo que en aras de que el amor se perpetúe, invito a todos a guiarse por el diccionario, lo que reducirá la confusión en cualquier relación amorosa, bastando exponer lo referido en el diccionario.
En cuanto a la complejidad, no digo que baste con someter a la definición básica, cualquier nueva idea a incluir, pero no estaría de más.

Así, robar hijas o patrimonio, es claro que no es propio del amor. Exigir dinero, no es solidario, sí lo es agradecerlo de palabra, y no cejar hasta compensar y aún más, socorrer aportándolo de primeras. Desde luego no lo es matar o atentar violentamente, o concitar a vagos y maleantes, para robar hijas o patrimonio, incluidos funcionarios/as.

Dicen esas gestoras de asociaciones de familias monoparentales, que aceptan también a hombres… pero que tengan la custodia. Y una abogada, que el interés superior de las menores, pasa por relacionarse de forma igualitaria con ambos progenitores… pero que los machos pasen lo que les tienen que pasar a las hembras. Todo esto no es amor, claramente.

Y sin amor, llegan los títulos falsos, la corrupción, las manadas de ladrones, las colocaciones, las intrigas descaradas, la prevaricación, el divorcio contencioso… el mal.

La felicidad es algo pasivo, y demasiado efímero. Te viene sin que uno haga realmente nada por conquistarla. Es algo extraño. Pero la alegría es una actitud ante la vida, una manera de enfrentarse a ella. Y a mí me ha servido mucho. Una sonrisa es una llave muy poderosa. (Antonio Banderas)

No te deseo felicidad, hija, te deseo alegría. Ojalá estemos juntos pronto.

 

Compartir

 

-