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Jesús Moreda

María Dolores Pradera

Ha fallecido a los 93 años, la actriz y cantante madrileña María Dolores Pradera cuya larguísima trayectoria en el mundo del espectáculo comenzó en 1941 como extra en una película y se ha prolongado durante más de siete décadas. A la gente joven, seguramente, no les dirá nada su nombre pues ha sido una intérprete que nunca estuvo de moda y, quizás por ello, nunca pasó de moda, según sus propias palabras. Estuvo casada con el actor y escritor Fernando Fernán-Gómez.

Se estrenó como actriz cinematográfica en 1944, pero fue ante todo una actriz de teatro. Sin embargo, su merecida fama la alcanzaría como cantante. En 1952, debutó en una sala de fiestas de Madrid y en 1960 grabó su primer disco. Le seguirían otros 39 con un total de 800 canciones.

Durante treinta años, en sus actuaciones musicales estuvo acompañada por dos hermanos guitarristas, “Los Gemelos”. Difusora de la música popular hispanoamericana, puso su voz grave y dulce y su dicción perfecta a boleros, baladas, rancheras, fados… Le hubiera gustado grabar un disco de coplas pero no pudo ser. Colaboró activa y fructíferamente con Carlos Cano hasta el fallecimiento de este. En sus últimos trabajos discográficos, hizo duetos con diversos cantantes como Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén, Aute, Serrat, Bosé, Pablo Alborán, Enrique Bunbury, Carmen París y un dilatado etcétera.

Una fresca noche de agosto de hace unos cuantos años -el tiempo se escurre de nuestras vidas como el agua de un cesto- actuó en el castillo de Valderrobres. Allí, entre ponchos y mantones, fue desgranando sus éxitos de siempre, Amarraditos, Fina estampa, El rosario de mi madre y su emblemática La flor de la canela, junto con otras de su extenso y atemporal repertorio. Los grandes artistas no mueren nunca. Aunque físicamente nos dejen -es ley de vida- siempre permanecerán entre nosotros a través de sus obras, su voz y su imagen. De María Dolores Pradera nos quedará además la memoria de su exquisita sensibilidad y de su elegancia. Descanse en paz la gran señora de la canción; así se la conocía. Allá donde estés, “Ojalá que te vaya bonito”.

 

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