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Cristina Marín

Sobre deslizamientos de ladera

En mi último artículo daba una serie de impresiones mías, totalmente personales, pero desde el punto de vista profesional del deslizamiento de ladera ocurrido en Pui Pinos. Ya comenté entonces que hice un estudio sobre ese cerro, pero no en la orientación en la que se dio el deslizamiento. Ahora, me gustaría dar un poco más de información general y pautas para convivir con un cerro como este.

Lo primero de todo, debemos tener claros los conceptos: El término deslizamiento incluye un amplio rango de movimientos del terreno, tales como los desprendimientos y desplomes de rocas, los deslizamientos circulares en suelos arcillosos, los flujos de lodo, y los deslizamientos planos o traslacionales. Ocurren cuando masas de roca o de tierras se desplazan a favor de una pendiente bajo la fuerza de la gravedad. Pueden ocurrir en cuestión de segundos o mantenerse en curso durante una semana o incluso más tiempo.

De entre los tipos de deslizamientos que existen en nuestro caso nos van a interesar dos fundamentalmente: Los planos o traslacionales, movimientos pendiente abajo de suelos y/o de rocas que se deslizan sobre un plano formado por un material más débil que se originan en materiales geológicamente sensibles, tanto en terrenos en pendiente relativamente moderada como con altas pendientes, hasta alcanzar una zona horizontal o algún tope resistente. El segundo tipo son los circulares o rotacionales, desplazamiento pendiente abajo de materiales no consolidados como pueden ser suelos o rellenos arcillosos en los que el movimiento se produce a lo largo de una superficie de deslizamiento de forma circular y cóncava y frecuentemente aparecen grietas de tracción en el terreno antes del deslizamiento. Se origina en taludes de moderada a alta pendiente, afectando a los terrenos adyacentes ladera abajo. Éste último es posiblemente el que sucedió el año pasado.

Las causas de los deslizamientos son una combinación de fuerzas de sentido contrario: Las fuerzas desestabilizantes que causan el movimiento del talud y las fuerzas resistentes que se oponen al movimiento y estabilizan el talud. Cuando las fuerzas desestabilizantes superan a las fuerzas resistentes suceden los deslizamientos.
Entre los factores que incrementan las fuerzas desestabilizantes destacan las pendientes muy acentuadas, aporte de aguas procedentes del riego, roturas en tuberías o mal drenaje de las aguas pluviales; lluvias intensas; meteorización de la roca; cargas (por ejemplo, rellenos o acopios de tierra) en la coronación del talud o, por el contrario excavaciones al pie de los taludes; por último, las vibraciones (por ejemplo, voladuras y obras de pilotajes), los temblores de tierra y las precipitaciones prolongadas pueden también desencadenar deslizamientos en laderas y taludes sensibles.

Las señales más comunes que indican un deslizamiento activo o potencial son: La historia: Las laderas y taludes en los que han sucedido deslizamientos en el pasado tienen una elevada posibilidad de sufrirlos en el futuro. En nuestro caso, hay evidencias en el muro perimetral del castillo de reparaciones históricas por problemas de inestabilidad. Además pendientes por encima de los 10-15 grados y suelos limo-arcillosos o muy fracturados, como es el caso de las areniscas y limos de Pui Pinos, son los más susceptibles de sufrir deslizamientos. Además, la orientación de las fracturas o de los estratos en las rocas con respecto a la ladera o al talud puede favorecer el deslizamiento a través de esos planos. Por eso, va a haber una orientación más susceptible de deslizamiento que otras.

Podemos comprobar el movimiento del suelo a través de varios signos, entre otros: La presencia de grietas en el terreno, a veces ocultas por la vegetación,  vallados y postes que se inclinan en distintas direcciones o también árboles, que además se han enderezado al crecer formando una curva en la parte baja del tronco (árboles con rodillas), evidentes en Pui Pinos, o la aparición de manantiales, encharcamientos o suelos saturados en zonas que han estado siempre secas.

Por último, me gustaría señalar las principales señales de advertencia de riesgo de deslizamiento: Ruidos como crujidos y chasquidos ocasionales en las casas; inclinación de paredes y pisos; puertas y ventanas que, repentinamente, no encajan en los marcos y es imposible cerrarlas o abrirlas; grietas activas en la casa y en el terreno; o el agua en los drenajes (cunetas, alcantarillado) circula irregularmente o desaparece.

En caso de riesgo inminente, EVACÚE INMEDIATAMENTE LA VIVIENDA, informe a su comunidad y llame al 112

Geóloga/petróloga especialista en restauración.

 

 

 

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