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Gonzalo Villa
Martes, 03 de Julio de 2018 00:00

Méjico lindo y querido

Resulta digno de ser contemplado, como un grupo de personas forma un círculo, abrazándose, esperando el milagro de encontrar una satisfacción sin hacer mal a nadie. Me gusta eso, que haya justicia, aunque sea divina.

Un remedio digno de la evolución de la naturaleza humana, y sus descubrimientos y construcciones: que alcanzar una licenciatura, sin trampa ni cartón, y con profesorado capacitado y decente, suponga la asignación de sueldo acorde con el PIB, un empleo interminable y justo. Verás cómo se acaba el fracaso escolar, y toda la marginación soterrada, y descarada.

Toda demanda ante la judicatura, o denuncia, será denegada si la pretensión supone robar, o cometer cualquier tipo de falta de contraprestación o despotismo. La reincidencia supondrá penas de nueve a treinta años de reclusión. Se trata de disuadir de probar a ver si cuela.

La igualdad se hará efectiva, no vayamos a caer en eso de que una se come el pollo asado, y el otro nada, pero de media los dos se igualan, había medio pollo para cada uno. Si encima el pollo lo tiene que pagar quien ni lo cata, ya me dirán. Y si eso no queda así, sino que tiene que pagar el pollo durante años, parece cámara oculta.

Juez.-    Me pregunto si es posible alguna vez, resolver una disputa de manera respetuosa, y pensar que una disculpa no es un signo de debilidad, sino de decencia.

Una comunidad descarada de parásitos, se convirtió en un asunto de Estado.

Me gustaría que Bélgica, o Suecia, ganara el mundial, y que nunca más se roben niñas LGTBIMH a sus padres.


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