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Gonzalo Villa
Martes, 17 de Julio de 2018 00:00

The winner takes it all

La ganadora se lo lleva todo. Esta es la motivación que atrae a tahúres, ludópatas y toda suerte de jugadoras, en apuestas azarosas, aunque tiendan a reducir la suerte con trampas o control de algunos factores. Quienes juegan lo que les sobra, pues allá ellas con sus entretenimientos y emociones. Pero para la correcta gestión de cualquier economía, incluida la domestica, jugar con las cosas de comer, es sabido que es un error fatal, por jocoso que le resulte a quien arruina a otros, pues ella no había generado lo que perdió.

Conocida es la casuística de dos socias. Casi se puede asegurar que la sociedad sufrirá los descuidos y despilfarros de una, y el desasosiego del otro, hasta que aprende que la asociación ha de basarse en la separación de patrimonios, en vez de en ser cuñadas o casos similares de confianza ciega que no se merece.

Parece evidente que la gestión de los presupuestos públicos, no debe otorgarse a una facción, cuando hay varios grupos de votantes, lo propio es que los impuestos y demás ingresos para lo público, que aventaja a la iniciativa privada, se repartan proporcionalmente a los votos recibidos. Y que luego ya vendrán los acuerdos, esos que ahora no llegan, ni de carambola.

Ya es hora de reconocer que las neuronas de los seres humanas, se corrompen con facilidad, y por tanto independientemente de que sea fulanita o perantanito, la evolución reclama que nadie se lleve todo, cuando quienes reciben parte del derecho a la tarta, ni quieren jugarlo al azar, ni que se lo roben  aves tramposas.

Decía una rara avis de esas, en un debate sobre “muerte de un viajante”, que la que más sufría era la madre y esposa. Y yo le dije: -Pues bien fácil lo tenía, que hubiera cogido el muestrario y los formularios, y a visitar para vender, en vez de aprovecharse de la pensión de viudedad y de la indemnización por el suicidio de su marido. Y además, vaya malísima educación dio a sus dos hijos, la perla.

A los que, en tiempos difíciles, fueron capaces de amar. A los padres.

 

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