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José Luis Pueyo
Martes, 31 de Julio de 2018 00:00

“Millennials”

Tengo a dos de estos en mi casa. No tenía muy claro a quién representaba esa etiqueta, pero tras unos días con una joven pareja que están por mi casa viviendo una experiencia de “Workaway” (pasar unos días alojados y alimentados en tu casa a cambio de que te echen una mano), quería saber si los jóvenes de alrededor de los 26 años estaba encasillados dentro de alguna etiqueta. Y sí, esta es “Millennials”, anglosajona, cómo no.

No es la primera vez que me topo con el tipo de comportamiento que ahora paso a describir en este rango de edad, y por ello pensaba que podía haber cierto nexo de unión. Ingeniera Civil ella (de Colombia) y él Ingeniero Informático (de Inglaterra), no tienen ni idea de lo que es el trabajo. Más que el trabajo, la actitud para el trabajo. Se han sacado un título universitario y ya se piensan que han alcanzado un estatus social que les permite rascarse sus partes íntimas mientras otros seres humanos, inferiores entienden, trabajan sin cesar en ocupaciones que no están hechas para ellos.

La estampa de hoy ha sido para enmarcar: mi amigo Eric y yo haciendo hormigoneras como si no hubiera un mañana (la solera de hormigón había que hacerla de una vez), dejándonos la piel toda la mañana, y a las 3 de la tarde, intentando acabar lo antes posible y sin una triste nube que se dignara a pasar, hemos visto la siguiente imagen: Lorena y Joe estiraban las piernas plácidamente a la sombra de un platanero, degustaban gustosamente unas cervezas, y se deleitaban con unas bucólicas melodías de música clásica... Es cierto que la mañana se había hecho larga, pero habíamos pactado trabajar duro hoy y mañana irnos todo el día a una poza. Y también es cierto que mientras Eric y yo no hemos visto otra sombra que las de nuestros sombreros de paja, ellos se refugiaban bajo los plataneros tras cada pequeño esfuerzo que hacían, y debo recalcar la palabra “pequeño”. La estampa me ha recordado a esas películas ambientadas a finales del 19 en las que se veían a familias de “nobles” descansando felices en la campiña mientras sus esclavos agonizaban a su alrededor...

El problema es que tiene tan metido en su educación que esa situación no tenía nada de particular, que por mucho que luego les haya dicho cuatro cosas, no entendían nada. Me miraban como sorprendidos, y hasta quizá indignados porque se me hubiera ocurrido mandarles semejante trabajo, albañilería...

Y es que es un problema de actitud. Estoy convencido de que en sus trabajos de oficina se comportarán igual que hoy. Me imagino la escena: su jefe diciendo “este proyecto tiene que estar acabado para el viernes”. Y el viernes, tras pedir la entrega del proyecto, encontrarse con un “ah, pues no lo he acabado, a ver si para la semana que viene lo puedo tener...”. Esta gente lo que no se dan cuenta es de que dentro de pocos años, los inmigrantes que lleguen desde ciertos países, ya no lo harán para trabajar de albañiles o recogiendo coles, sino que serán avezados informáticos o ingenieros que les quitaran el pan de la boca y se quedaran con cara de lelos sin saber qué es lo que ha pasado...

En fin, que me tocaba escribir algo en esta columna, y he aprovechado para desahogarme cargando contra toda una generación a costa de una pareja de cretinos. Que me perdonen los Millennials con rasmia, que seguro que los hay, y muchos.



 

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