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Gonzalo Villa
Martes, 28 de Agosto de 2018 00:00

El Cipotegato

Este 27 de agosto, ha vuelto a salir el protagonista arlequinado, que recorre las calles de Tarazona, recibiendo una lluvia de tomates. A las doce en punto del mediodía, acompañado de sus amigos, que solidariamente le protegen y le salvan de gran parte de los impactos leves, para al final llevarlo en volandas hasta la plaza de España. Es curioso observar que los colores de su uniforme, coinciden con los de numerosas banderas de países subsaharianos.
Y en las calles el amor lleva a decir cosas como: -Sé cómo te sientes, frágil, vulnerable. Acabas de entregarme lo mejor que tienes, tu intimidad más profunda. Y ahora te preocupa, cómo vaya a reaccionar yo. Quieres saber si voy a ser tan solo una de esas amantes ocasionales, o quizá en esta ocasión, por fin, se trate de esa mujer, que llevas tanto tiempo esperando. Esa mujer que no teme ser al mismo tiempo, tu amiga y tu amante, tu amor y tu compañera, tu cómplice- En todo caso hay mil cosas divertidas y emocionantes que disfrutar y a las que dedicar atención, en paz y armonía.
Y una invitación a ver en el cine, Los futbolísimos, de Miguel Ángel Lamata. Y de paso, volver a ver, Nuestros amantes, en la pantalla más grande posible. Y si no, la tienen en youtube. Yo no me canso de verla una y otra vez.

Extraer conclusiones deshonestas
Dice Cristina Almeida, a la que le patinan las neuronas notoriamente, por la edad, hasta el punto de construir incoherencias verbales al bailarle las palabras, tratando de construir frases hacia un par de ideas básicas, que ella es claramente de izquierdas, y que no admite progreso ninguno que reduzca la conflictividad femenina y sus abusos, pues ella se ha hecho de eso, se ha ganado el dinero con eso y no está ya para reciclarse y aprender nada nuevo para ella. Curiosamente no se calla, que los políticos se guían sin excepción por malmeter a terceras personas, para justificar colocaciones de funcionarias. Funcionarios que no se afanan en solucionar problemas, sino lo contrario, seguir alimentándolos, para justificar, aunque ni lo necesitarían, sus puestos y los de sus semejantes. Naturalmente han encontrado en muchas mujeres, y sus semejantes gorrones,  azuzando divorcios ladrones, y afines, un filón. Y en los hijos a los que abandonan, echándoles de comer y procurándoles una guarida, para cuando vengan de las calles en las que hay menos escrúpulos que en el infierno. Y así esas ganaderías entablan hostilidades con conocidos, ignorando que ello se debe a manipulaciones de quienes no quieren que les conozcan, no sea que dirijan sus irreprimibles hostilidades contra ellos.
La masa funcionarial enquistada, básicamente son como los apostantes en peleas de animales de todo tipo, disfrutan viendo cómo se matan entre ellos. De ninguna manera van a salvarles o dejar de azuzarles, no sea que evolucionen, y se cambien las tornas, y se revuelvan contra ellas y ellos, que ejemplos conocen prácticamente la totalidad.
Enrique Cerezo, que tiene los derechos de propiedad de numerosos clásicos del cine de Hollywood, como el primer King Kong de 1933, y una fortuna notable, afirma que lo primordial que se ha de procurar a las hijas, él tiene tres, es la mejor educación posible, emocional y formativa, por encima de querer ser futbolista, porque eso es pasajero, contingente, y aun para las estrellas que cobran millones o los que viven de ello, bien  o regular, de corto recorrido. Lo primero, estudiar, y nunca dejarlo por ansias de enriquecimiento sin esfuerzo, ni aportaciones meritorias.
Los planteamientos del marketing resultan sorprendentes para quienes se encuentran con ellos por primera vez. Cuando parece que el objetivo indiscutible es vender con el mayor beneficio posible, resulta que no, que lo es arruinar a la competencia para asegurar la supervivencia empresarial. Pero nada es para siempre, y así podríamos seguir sin fin. Así, Iker Casillas ha dicho al parecer que no se cree que personas hayan pisado la luna. Pedro Duque ha manifestado que no está de acuerdo. Pero realmente Iker ni sabe ni deja de creer, no puede demostrárselo a sí mismo, ni nadie le puede aportar pruebas irrefutables. Es curioso observar cómo la justicia actúa sobre genocidas, y otros crímenes contra la humanidad y gran número de personas, cuando ya son muy viejos. Contra políticos muy mayores, a los que nunca sacan el dinero, si acaso para ingresarlo en cuentas públicas, de las que los primeros en sacar son funcionarios como ellas y ellos, con derecho a revalorización aunque haya una crisis de mil pares de ovarios, sin que la dependencia y otras necesidades sociales reciban más que migajas, en el mejor de los casos. Se intuye que muchos ladrones y estafadoras, están más seguros en las cárceles, en algunas cárceles, y eso forma parte de su ciclo vital de contribución al reducido grupo de privilegiados al que pertenecen los funcionarios y afines. Y no es extraño que las denostadas mafias, privadas, no les lleguen a las suelas de los zapatos a las públicas. Con lo que como la hiedra, con su capacidad de crear impuestos, multas, y toda suerte de trampas para saquear, no duden en estrangular al árbol o pared, que no puede quitársela de encima, hasta secarlo o derribarla, sin miedo, pues de ser así, floración, semillas, y que el viento, o el agua o los pájaros, permitan seguir con el mismo parasitismo. Muy mal se tiene que dar para que no queden huéspedes a los que quitar la vida, aunque sea durante ochenta años o lo que resistan.

Estoy enamorado de Quan Zhou
Libros: Gazpacho agridulce y, andaluchinas.
Número de licencias de taxi en Barcelona, 13424, en Madrid, 20500. En España 67.089, y 5890 licencias VTC. Ciertamente hay más de una VTC por cada 30 licencias de taxi, haciendo la cuenta, una por cada docena aproximadamente.
Una misma licencia puede permitir varios conductores del mismo vehículo; esos taxis que circulan 24 horas con tres conductores en distintas franjas horarias, por ejemplo.
El caso es que se preste el servicio demandado, que no se hagan trampas, que haya unos servicios mínimos en esas épocas del año de menos clientela turística, y el resto de consideraciones razonables.
Bien se puede hacer funcionarios a los taxistas, con esas pagas que raramente merman y van acumulando unos conceptos u otros, reglamentarios o venidos de acuerdos entre unos pocos, para casos particulares.
Bien está determinar unos ingresos fijos para las familias que viven del taxi, pero del mismo modo que los ingresos que excedan un tope, se gestionen para cubrir las temporadas o días de menos ingresos, y para atender otras necesidades familiares (sociales), para evitar la codicia y esas prácticas que olvidan estas crisis, y desoyen las crisis de otras personas que merecen que se les proteja, para que realicen trabajos y servicios necesarios.
No me gustan mis vecinos. Siempre que sale algo malo en la tele, que alguien hace algo horrible, sale un vecino diciendo – pues parecía una persona normal- ¡En mi vida he tenido un vecino normal! Quizá por eso sigo vivo, también puede ser.

 

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