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Jesús Moreda

Ecologistas de boquilla

Si nos encuestaran preguntando si somos ecologistas, estoy seguro de que un 99,9 % responderíamos que sí, que somos ecologistas convencidos y que nos preocupan en grado sumo la contaminación y esas mareas de plástico que amenazan la flora y la fauna de los océanos. Ahora bien, a la hora de llevar a la práctica, en nuestra pequeña medida, ese ecologismo, con el que nos envolvemos y del que alardeamos, se queda en agua de borrajas. Somos muy ecologistas pero solo de boquilla. Como en muchas otras facetas de la vida. Hablamos mucho pero hacemos poco. Ya dice el refrán que “obras son amores y no buenas razones”.

Nos piden que separemos la basura a fin de facilitar su reciclaje. Algo muy sencillo de hacer y que,  sin embargo, no hacemos. En mi calle, hay cuatro contenedores, dos verdes, para la basura normal, y dos amarillos, para plásticos, latas y briks. Muy a menudo, se ven en el contenedor verde botellas y garrafas de plástico. ¿Tanto cuesta echarlos en los contenedores correspondientes que, además, no hay ni que levantar la tapa pues ya tienen las correspondientes aberturas para facilitar la labor?

O somos incapaces de dar unos pasos buscando una papelera y arrojamos los desperdicios al suelo o los soltamos en un rincón. Y otro tanto con los excrementos de los perros que se merecen un comentario aparte.

Paseando por la antigua vía del ferrocarril, se pueden observar las orillas llenas de latas de cerveza y refrescos, botellas de agua y cajetillas de tabaco vacías. Si las cargamos llenas, que pesan, ¿tanto esfuerzo supone llevarlas vacías y depositarlas al primer contenedor con que nos topemos? O cómo quedan, en ocasiones, el entorno de la Estanca o los merenderos de Pueyos. Si nos gusta encontrar los espacios limpios, dejémoslos también limpios para los demás. No vale el ya lo recogerán otros, que es su faena. Esto es una forma de explotar al personal, incrementándoles el trabajo. Y, por otra parte, habría que tener presente la mala imagen que se da a los visitantes. Deberíamos cuidar lo que es de todos con la misma diligencia con que cuidamos lo nuestro. Nos falta mucha concienciación y educación al respecto.

 

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