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Jesús Moreda

La vuelta al cole

Pasadas las fiestas, llega la vuelta al cole, que cada vez se adelanta más. Sobre todo, en los centros comerciales. En mis tiempos, en Primaria comenzábamos el 15 de septiembre y acabábamos a finales de junio. En Bachiller, se empezaba a principios de octubre y se terminaba a comienzos de junio. Si se aprobaba todo en junio, disfrutábamos de cuatro largos meses de vacaciones. Las clases eran de lunes a viernes, todo el día, y los sábados por la mañana. Una misma Enciclopedia servía para todos los cursos. Pero, como he dicho, eran otros tiempos. Hoy día, en muchos centros, las “tabletas” han sustituido a los libros y cuadernos. En mi plan de estudios, el Bachiller constaba de seis cursos, cuatro del Bachiller elemental y dos del Bachiller Superior. Y luego estaba el COU (Curso de Orientación Universitaria), antes PREU.

A partir de 1970, entra en funcionamiento la Ley General de Educación que establece la EGB (Educación General Básica), dividida en dos etapas y fija la escolarización obligatoria hasta los 14 años. Anteriormente era hasta los 12. Ahora, las clases eran de lunes a sábado. El BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente) constaba de tres cursos más el COU. Al principio de la EGB, el nivel de los cursos de la segunda etapa era semejante al del antiguo bachiller pero poco a poco se fue rebajando. He sido profesor de EGB durante doce años y comparando los libros de comienzos de los 80 con los del final de la década no tienen nada que ver. Parecen de planes de estudios diferentes.
Con la entrada en vigor de la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo), aprobada en 1990, la enseñanza obligatoria se ha extendido hasta los 16 años y el Bachiller, que preparara para la Universidad, ha quedado reducido a dos años, algo casi testimonial. Las vacaciones se han ido acortando, a los alumnos se les ha cargado de asignaturas y maestros y profesores hemos perdido autoridad. Cada partido, cuando alcanza el poder, incapaz de llegar a un pacto con la oposición que dé estabilidad al sistema educativo, impone su propia ley y, así, después de la LOGSE, hemos tenido un baile de siglas: LOCE, LOE, LOMCE y las que vendrán. Pero la pregunta es ¿salen mejor formados ahora los alumnos que antes? Pues como decía Benjamín Franklin: “La inversión en conocimiento paga el mejor interés”.

 

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