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Jesús Moreda

Cultura sin colores

Ciertas ideologías tienen profundamente asumido el arrogarse la titularidad absoluta y en exclusiva de la cultura a la que consideran como su coto privado. Y así, reparten pero, únicamente, a siniestro certificados, carnets, másteres y doctorados de intelectualidad, incluso a quienes se jactan de no haber leído nunca un libro; y niegan tal condición a aquellos que no caminan por los carriles que traza  su ideario. Estos son preteridos y confinados en el silencio o en el olvido cuando no se les descalifica burdamente, en un acto de indigencia y ceguera sectarias y manipuladoras. Es lo que José Ortega y Gasset llamaba hemiplejía moral. Y otro tanto sucede con respecto a la democracia.

Solo ellos se sienten legitimados para gobernar. Cuando lo hacen los contrarios, la democracia deja de ser auténtica y real. El tener el altavoz no significa gozar de una superioridad moral.

La cultura no es, aunque muchos pretendan ponerle lindes, patrimonio de ningún color político ni se puede excluir activa o pasivamente a nadie de ella. La cultura es y debe ser de todos y para todos, sin bandos, y estar al alcance de todos. En una sociedad democrática, todas las ideas que no defiendan injusticias tienen cabida. No puede haber, según su ideología, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda a quienes se tolera pero se les menosprecia y aparta. Ni el objetivo de la política ha de ser que no gobiernen unos aunque hayan ganado las elecciones. Como afirmó el escritor, poeta y director de cine italiano y comunista, Pier Paolo Pasolini: “¿Qué es cultura de una nación? Corrientemente se cree, también por parte de las personas cultas que es la cultura de los científicos, de los políticos, de los profesores, de los literatos, de los cineastas, etc.: es decir que es la cultura de la inteligencia. En cambio no es así. Y no es siquiera la cultura de las clases dominantes que, precisamente, a través de la luchas de clases, trata de imponerla al menos formalmente. No es finalmente tampoco la cultura de la clase dominada, es decir, la cultura de los obreros y de los campesinos. La cultura de una nación es el conjunto de todas la culturas de clases: es la media de ellas”.

 

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