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Gonzalo Villa
Viernes, 05 de Octubre de 2018 00:00

El favor

Hay que ver la cantidad y calidad de grabaciones que tiene el comisario Villarejo. Ahora oímos a la ministra llamar maricón a Marlaska, y se opta por presentarlo como cierto, para malmeter, supongo, a ver si el juez se ofende y la emprende contra su compañera.
Antídoto: bien puede ser que Lola, como cualquier otra persona grabada, suelte por su boca, subrepticiamente, para destapar a grabadores encubiertos. Pues por enmarañadas y laberínticas que sean las cloacas de las administraciones públicas, lo cierto es lo que se hace, no lo que se dice, y Delgado y Fernando son compañeros de gobierno.

Mientras tanto, verdaderos constructores de futuro, con todo lo que la naturaleza puede ofrecer de grato, incluida la humana, está en ciernes de ofrecer un detector de mentiras, que supera con mucho al polígrafo y al suero de la verdad, garantizando fiabilidad cien por cien.

Se testó en 25 juzgados, en cinco de los cuales se integró con un arma que disparaba en una pierna, si se accedía mintiendo. Se acabaron las demandas ladronas y el cinismo espabilado.
El mecanismo, que inyecta unas sustancias de las que no se ha revelado la composición, aunque se terminará haciendo, no cómo la fórmula de la Coca-Cola, se completa con un cuestionario de 25 preguntas, aunque no suele hacer falta pasar de la primera: -¿Viene usted a robar?-

Cuando el descubierto es abogado o procuradora, inmediatamente se procede a detener a la cliente que, codiciosa y criminalmente ha contratado sus servicios, e ingresarla en prisión sin fianza, por 15 años, sin beneficios penitenciarios.

Se acabaron los montones de expedientes, y los retrasos en administrar justicia. Naturalmente surgieron reticencias de los colocados, pero se les puso a trabajar constructivamente. Alguien sugirió que todos los días pasaran por una galería como la de Resident Evil, cuando los haces de luz formaban una malla, de modo que si haraganeaban o no servían al bien común, se activasen.

Naturalmente la plantilla tenía que pasar por la cabina. Oye, mano de santo. La confianza en la justicia, creció exponencialmente, y lo que ahora en España es la política y la educación, y todo lo sujeto a corrupción, se ha quedado como los oficios olvidados.




 

 

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