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Lola Llandrés
Miércoles, 02 de Enero de 2019 00:00

Lola Llandrés ComaLola Llandrés Coma

Grumetes, no remeros

Pues héteme aquí, analizando las relaciones de los grumetes, todavía no alcanzan la categoría de remeros aspirantes a capitán, los A-C-R de la parte estribor de este barco nuestro: "El Íberus", (otro día veremos los de babor, si es que todavía permanecemos a flote).

A=Abascal.
Con su pecho henchido de orgullo patrio y pelotas llenas no se da cuenta que está empezando a cagarla, porque aunque le avale toda la razón de Descartes, debería ser algo más fino y comedido a la hora de decir según qué cosas no aptas para mentes poco dadas al ejercicio del pensamiento reflexivo y de definir a R=Rivera como "Le petit Macron". Bueno, la diplomacia se va aprendiendo a base de reveses del karma. Una lástima.

C=Casado.
Llegar tarde es lo que tiene, que otros más avispados se te pueden adelantar. Dejar hacer (no hacer, más bien) a tu predecesor, por aquello de la lealtad, la confianza, etc, etc, y no intentar limpiar los rescoldos y cenizas de hogueras pasadas, ha dejado crecer y engordar una carga con excesivo peso a tus espaldas, difícil de sobrellevar y que al final ha resultado ser un lastre, toca apechugar con el caldo de otros, es otra lástima.

R=Rivera.
Pues sí, tengo que reconocer, que con el aval de razón de Descartes, el hidalgo caballero Abascal tiene razón al definirle como "Le petit Macron". En su apoyo, tengo que decir que no todo el mundo entenderá el porqué de sus bailes a compás de Yenka, ora saltando a la izquierda, ora a la derecha, se que pensaba que lo hacía con el mejor fin siguiendo las más ortodoxas normas democráticas. Pero se le olvidó que este país se llama Espana (perdón me cambió el teclado y desapareció la n con rabo encima), jay no Alemania, aquí nos pierde la víscera y no el cerebro, y que en cuanto vemos juerga, vino y tontá, allá que vamos, a sacar lena y a destripar al prójimo en lugar de reflexionar y entenderle. En fin, lo dicho, que en lugar de ser un Macronazo te quedaste en "petit Macron", y también una enésima lástima.

La conclusión vendría a ser que: "Mal acaba lo que mal empieza".
Con lo fácil que sería centrar la vista en el horizonte, remando juntos y surcar sin temor las aguas bravas para llegar a buen puerto, en lugar de ir inspeccionando cada pústula de nuestro adversario a ver si encontramos pus en su espinilla para mayor chanza y escarnio. Pues nada, a perder el tiempo en estas copas de bar.
...Y en el entretanto, este barco nuestro "El Íberus" corre riesgo de estrellarse contra un muro de hielo llamado FMI o ser asaltado por piratas que acaben hundiéndolo con todos dentro. La última lástima!.

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