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Alfonso Callejero
Martes, 05 de Febrero de 2019 00:00

La sanidad cuesta dinero

Dice la Ley General de Sanidad que sus objetivos son la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades, asegurar una asistencia sanitaria en igualdad de condiciones, superar los desequilibrios territoriales y sociales, entre otros.



Luego leo la noticia que en esta última década se han despedido en España cerca de 10000 profesionales, en la sanidad pública, o que se han eliminado más de 5000 camas.

Y ahí, me entra la duda de que los gobiernos conozcan lo que dice la ley.

Porque claramente ambos preceptos son incompatibles entre sí, cuando además casi un 5% de la población ha dejado de comprar sus medicamentos por motivos económicos, en el 2017. O el gasto en farmacia ha aumentado.



¿Por qué aumenta el gasto en farmacia? ¿Influye que las listas de esperas se alarguen y el acceso a los especialistas sea más dificultoso?

¿Por qué un 5% de la población no puede comprar sus medicamentos? ¿Tiene algo que ver el copago que estableció Rajoy?

¿Por qué hay menos personal en la sanidad pública? ¿Puede menos personal, prestar el mismo servicio que antes de los despidos masivos? ¿Influye que haya más listas de esperas? ¿Repercute en que haya más gasto farmacéutico? ¿Es casual el copago farmacéutico, a la postre?


Con estos interrogantes, intuyo que la ley queda en papel mojado y muchas administraciones, de forma sistemática, han reducido sus plantillas de profesionales. De esta manera, ha recaído sobre los pacientes las consecuencias de estos recortes, en forma de un mayor coste en medicamentos, más listas de esperas...


Por otro lado, quien alega que la sanidad es un servicio deficitario, porque cuesta dinero a la Administración Pública, parte de una premisa perniciosamente interesada. Ya que obvia que la sanidad debe ser una inversión en calidad de vida, con lo que conllevaría, a su vez, menos gasto en farmacología, menos necesidad de pruebas diagnósticas, un menor número de bajas ...


Con todos estos planteamientos, podemos observar que la sanidad, no solo cuesta dinero (a los usuarios), sino que además les cuesta su estado de salud a los propios pacientes.


Por cierto, un último apunte; si la sanidad cuesta dinero y es deficitaria, ¿por qué las empresas privadas tienen tanto interés en que se privatice la sanidad pública?



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