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Gonzalo Villa
Lunes, 04 de Marzo de 2019 00:00

La hoguera de las vanidades

“A Dios pongo por testigo de que no me vencerán. Sobreviviré a esto, y cuando haya terminado, ni yo ni ninguno de los míos, volveremos a pasar hambre. Aunque tenga que mentir, engañar, robar o matar ¡Dios es testigo de que nunca volveré a pasar hambre!”
El manual de resistencia hunde sus raíces en lo que el viento se llevó. Los hoteles estudian incluir en sus habitaciones una lista de quienes han dormido en cada habitación, por aquello de evitar que dos que duermen en el mismo colchón se vuelvan de la misma condición, en contra de la voluntad, se entiende. Todo se pega menos la hermosura.
Buñuel se encuentra en el laberinto de las tortugas, una maravillosa oportunidad para disfrutar del genio de Calanda. Ya recordamos como la hormiguita Maribel Verdú, y ese machista maltratador, la asesinó para robarle, el felón, más rijoso y discapacitado que los que tienen certificado que acredita que no pueden realizar discursos como los actores que no lo son, y por eso se les ha de proteger. Si la hormiguita hubiera sido Jorge, todo pasaría por una sentencia judicial y una cadena de autos y negaciones, más descaradas que negar el holocausto nazi. Que oiga, corren posiciones enciclopédicas que afirman que los judíos buscaban el exterminio de la raza aria, con sus acciones financieras, respetando los castigos por lo de la primera guerra mundial. Ay Señor.
Que digo yo que a lo mejor hay que agrandar el congreso, para que además de que cada provincia tenga representantes locales, se atienda a la suma total de votos en España, para que se proteja la proporcionalidad. Y de paso, que los presupuestos sean gestionados proporcionalmente a esa proporción de españoles. Así nadie queda marginado. Y ya veremos so logran acuerdos o se roban unas formaciones a otras. Antecedentes tienen a la hora de determinar la igualdad, que desemboca en proles renuentes a trabajar y aprender, maltratadores ellas y ellos, por afirmar que deben estar años con quienes menos conocimiento tienen, y por tanto, más violan los sencillos diez mandamientos.
Y lo primerito, erradicar el sadismo y la psicosis, que tanto anidan en personas con oportunidad de disfrutar haciendo daño a inocentes, pretendiendo dignidades que no son más que hogueras de vanidades, en las que queman el fruto del trabajo honrado… ajeno.
Y ole por esa maravillosa pareja, que va a continuar con la panadería de Huerta del Marquesado, que llenará de alegría el sur de Teruel.


 

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