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Cristina Marín

La pervivencia de los símbolos

Hace unos días, treinta y tres promociones de geólogos nos enterábamos con consternación de que la palmera del jardín de piedras había sucumbido al picudo rojo. En realidad, eso era solo una anécdota, si pensamos en que coincidió en el tiempo con el fallecimiento de dos profesores relativamente jóvenes, Nacho Subías y Carlos Sancho, que sí que fue un auténtico mazazo. Pero la palmera era un símbolo. Bajo ella hicimos asambleas, comidas, reuniones, veladas –más o menos alcohólicas-, protagonizó, carteles, camisetas, portadas... Era lo que hacía distinto y distinguible nuestro edificio: el de la palmera.

Sin embargo, en el Bajo Aragón estamos asistiendo a un fenómeno diametralmente opuesto: La salvación de un símbolo, como es el Puente de Castellote reemergido con el vaciado del pantano de Santolea. Y todo gracias a una iniciativa en change.org (https://www.change.org/p/adolfo-giner-salvemos-el-antiguo-puente-de-santolea) para salvarlo que lleva, de momento, 1763 firmas.

El puente será desmontado piedra a piedra para preservarlo de la ampliación del embalse, puesto que la cerrada de la nueva presa está proyectada justo en el mismo punto en el que se encuentra esta estructura, de origen posiblemente renacentista y de muy cuidada factura y localización, según los expertos. Será desmantelado piedra a piedra y con mucho cuidado, siempre acompañado de todos los informes especializados necesarios, ya que, por ejemplo, es muy importante saber si existe mortero en las juntas de los sillares, pues eso condicionará la metodología de desmontaje. Los sillares, muchos de ellos con marcas de cantero, serán numerados y almacenados colocados en palés a la espera de su reubicación, que, de momento, no está clara, aunque el objetivo debe ser montarlo en un entorno lo más próximo a él.

Un puente siempre es un símbolo, pues no solo es una vía de comunicación, sino también un nexo de unión entre localidades o tierras vecinas.

En este caso, formaba parte del importante camino que unía Castellote con Mirambel y Cantavieja, e incluso con el norte de la provincia de Castellón, es decir, el Maestrazgo con el Bajo Aragón. Su salvaguarda no solo supone la pervivencia de la memoria, sino también viene a resarcir la pérdida del puente de Santolea, destruido hace casi diez años por otras obras en el pantano.

Geóloga/petróloga especialista en restauración.

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