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La historia del famoso Belén que monta el poblano José Tomás Laguna
Jueves, 20 de Diciembre de 2018 00:00


Desde 1988, José Tomás Laguna, de La Puebla de Híjar, es el encargado de montar el tradicional Belén que se muestra en el escaparate de Ibercaja en la plaza Paraíso de Zaragoza.

Tras un mes de preparación, abrió al público el pasado 10 de diciembre.

Laguna es ebanista, naturalista y experto en reproducir maquetas de edificios, por lo que se esmera en recrear el Belén con tanto detalle que llega a fabricar él mismo reproducciones de edificios aragoneses, así como la vegetación, creando olivos con troncos secos de romeros.

El aspecto y las dimensiones del Belén han cambiado mucho a lo largo de los años, como también ha cambiado de ubicación desde que se creó, en 1945, y se han ido realizando diferentes actividades sociales en torno a él.

José Tomás, que conoce bien su historia, ha querido compartirla, después de haber concluido, un año más y con su ayudante un trabajo que es admirado por miles de personas cada Navidad.

En 1942 el director general de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y La Rioja, José Sinués y Urbiola, adquirió el viejo monasterio capuchino de Cogullada, en el cual se crearía al año siguiente un centro docente agrícola, la Casa Económica Rural.

Sobre 1945 se montó en este lugar un pequeño nacimiento que recibía las visitas, en autobús, de hijos de empleados y de los colegios de la Caridad. “Allí se les hacía pasar una jornada bonita”, de “espíritu navideño, familiar”, indica José Tomás. “Se les daba una merienda, un juguete y se les proyectaba una película”.

Esta actividad se prolongó hasta principios de la década de los sesenta, cuando Luis Ruiz, director de la Obra Social, se lanzó a crear un Belén más grande y vistoso y con nuevas figuras.

Se montó entre 1962 y 1974 en un sótano de la Caja cerca del cine de Gran Vía de Zaragoza. Igualmente recibía las visitas de los niños de clientes y colegios, a los que se daba merienda y juguetes (camiones, juegos de mesa o muñecas) y podían ver una película de Disney.

La actividad se suspendió en 1974 y a partir de 1985 se montó el Belén en la Plaza Paraíso, combinando figuras anteriores con nuevas, una idea de un jefe de la Caja, Juan Alfaro Ramos. Allí permanece hasta ahora.

Desde que José Tomás comenzó a montarlo, el Belén se caracteriza por su “tipología paisajística” y creció hasta los aproximadamente 50 metros cuadrados que tiene en la actualidad.

Cuenta con figuras, de entre los 8 y los 30 centímetros, de la escuela de Olot (de pasta de madera y de molde), de influencia Salzillana y de la escuela belenística de Murcia (de barro cocido, elaboradas con la técnica de palillo). Están pintadas con tierras naturales, con soportes de colas de animal y los Reyes Magos están policromados con óleo.

El poblano comenzó esta faena ayudando a Eusebio Gracia, quien se fijó en él por sus trabajos de ebanistería.

José Tomás explica que cuando comenzó como ayudante, debía elaborar nacimientos, casas y elementos decorativos, llegando a crear más del 50% de las estructuras.

Desde 2014, José Tomás es el conservador y responsable del montaje y diseño del Belén.

“En los últimos cuatro años he modificado rincones  y abiertos nuevos corredores-caminos y el modelado  general del Belén”. El portal es una reproducción de la ermita de la Virgen de los Dolores del valle de Arro (Huesca). “La construcción técnica, el volumen y el modelado es mío, con el visto bueno de Eusebio,  la policromía es de los dos”.  





 

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