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Sandra de la Torre. Dar con el nuevo rey

El congreso sobre el Interregno y el Compromiso de Caspe, que se celebró la semana pasada en Zaragoza y Alcañiz, rememoró el periodo durante el cual se tuvo que buscar un sucesor del rey Martín el Humano, que murió el 31 de mayo de 1410 sin heredero directo para la Corona de Aragón hasta que se decidió que Fernando de Antequera fuese el nuevo monarca, acuerdo al que se llegó en Caspe, el 28 de junio de 1412, lo que se conoce como el Compromiso de Caspe.
Sandra de la Torre fue una de las ponentes del congreso. Es experta en la materia y una gran comunicadora. Se nota que se ha sumergido con entusiasmo en la Historia para comprender el problema que supuso dar con el nuevo rey de la Corona de Aragón. Sus palabras nos hacen viajar al Bajo Aragón del siglo XV de manera realista y cotidiana. Sin ensalzar a nadie y sin adornos, Sandra nos mete de lleno en un momento de la historia en el que personas eclesiásticas y entendidas en leyes debían debatir para solucionar el asunto cuanto antes. Descubrir entre todos al nuevo rey, hablando, sin armas.

De repente, la Corona de Aragón se queda sin rey. Martín el Humano muere sin descendencia. ¿Hubo enfrentamientos entre los aspirantes al trono?

No hubo un enfrentamiento directo. Sí se intentó presionar, cada uno tomó posiciones. Lo que querían era atraer la mayor cantidad de gente que les favoreciese a cada uno. No podemos hablar de un enfrentamiento directo, aunque sí que se temió una guerra civil, sobre todo con entrada de contingentes extranjeros, pero no hubo enfrentamiento entre candidatos, ni enfrentamiento bélico. Sí que hubo un intercambio de opiniones, no siempre pacíficas ni exentas de conflictos. Intentaban siempre envenenar un poco el proceso.

¿Afectó esta situación al pueblo, a la gente normal?
Sí, porque como los candidatos intentaban atraer a la gente no siempre lo hacían de una forma pacífica, si no que entraban en una localidad y, por la fuerza, intentaban que esa localidad se volviera favorable a su causa. Sí que se notó. Hubo un ambiente de crispación. Nadie sabía lo que iba a ocurrir porque el estado se había quedado sin jefe. Los representantes de los diferentes estados decían que estaban huérfanos y que debían unirse, porque lo que se intenta durante este periodo es no dividir la corona. Siempre queda claro desde el principio que la corona no se va a dividir y que ningún reino ni principado va a ir por su lado. Siempre se intenta usar esta hermandad para mantener la corona unida.

¿Qué solución se busca?
En un principio se intenta llegar a un acuerdo entre los diferentes estados, reunirse todos ellos en un lugar y llegar a un acuerdo. Pero poco a poco se va viendo, ya desde septiembre de 1411, que no se va a poder llegar a consenso porque hay muchas diferencias internas en cada reino. En Aragón hay luchas de bandos, especialmente a partir del asesinato del arzobispo de Zaragoza en el verano de 1411, en Valencia también hay una lucha de bandos. No hay posibilidad de reunirse en un solo parlamento  cada reino y, entonces, se llega a la solución de reunir a unos representantes de cada uno de los tres estados, contando solo con aragoneses, catalanes y valencianos, los mallorquines quedarán a un lado. Entonces, tres representantes de cada uno de estos territorios darán sumarán los nueve compromisarios que se reunirán en Caspe en marzo de 1412.

¿Qué papel tuvieron Alcañiz y Caspe en el Interregno?

En Alcañiz, estuvo el principal parlamento de los aragoneses, el que tuvo importancia, porque paralelamente Antón de Luna, que se vio como el asesino del arzobispo de Zaragoza, junto con sus allegados, organizaron una reunión paralelamente en Mequinenza, declarando ilegítima la de Alcañiz. Pero realmente la que tuvo fuerza fue la de Alcañiz, que llevó la voz cantante en la famosa Concordia de esta localidad, que se firmó en la misma el quince de febrero.
Caspe, como sede donde se hicieron las reuniones para la posterior proclamación de Fernando I.

El nuevo monarca fue elegido de manera pacífica, mediante el diálogo. ¿Qué supone esta forma de actuar para la Historia?
Sienta un precedente. El Papa Benedicto XIII en una de las bulas que envía a este parlamento de Alcañiz se retrotrae a época de los visigodos hablando de cómo han sido las sucesiones de los reyes, concluyendo que un rey nunca puede ser rey por las armas. Lo que se intenta no es llegar a la elección de un rey, porque los compromisarios no eligieron rey, sino que decidieron quién tenía que ser realmente el sucesor. Es decir, examinaron las opciones para valorar quién tenía el derecho de gobernar. Podemos decir que el rey ya existía, pero ellos debían darse cuenta de quién era.

 

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