J!Analytics

Ana Lorenz. Bailarina

Ana Lorenz es bailarina y coreógrafa de danza oriental. En 2005 formó un grupo de este tipo de danza, que mezcla el baile egipcio con otros estilos. Las bailarinas del grupo Mudayyan, consiguen centrar las miradas del público en sus vientres, que mueven con soltura al ritmo de la percusión oriental. Esta fluidez de movimientos, que se pudo ver el pasado fin de semana en el teatro de Alcañiz en el espectáculo “La ruta de la seda”, es fruto de una dura y constante práctica, de un trabajo de años de aprendizaje con distintos profesionales de danza del vientre. Es difícil resumir una amplia trayectoria, pero Ana lo intenta.

Desde que era pequeña he hecho danza clásica, más tarde danza africana y, en el año dos mil, conocí la danza oriental y me atrapó. Sigo formándome con maestras a nivel internacional y acudiendo a los talleres que puedo, porque vivo en Mas de las Matas y así es mucho más difícil menearte, pero bueno, sigo trabajando y aprendiendo mucho.

¿Qué beneficios tiene la danza del vientre para el cuerpo?
Son muchos los beneficios que nos aporta. A parte de flexibilizar todos los músculos, y especialmente los que sujetan la columna vertebral, lubrica las articulaciones. Cumple un trabajo importante en la maternidad, es aconsejable practicar danza también durante el embarazo y después de él para que el cuerpo se recupere enseguida. Me refiero al cuerpo interno, los abdominales y el suelo pélvico, ya que trabaja sobre tu eje. Por otra parte, es muy sensual, te hace sentirte muy bella con tu cuerpo. Al principio no, al principio dices ¡bua, qué pintas! Pero luego vas disfrutando con la música y en clase todas nos sentimos muy bien bailando y expresando los sentimientos que la música nos transmite.

Sobre el escenario se os ve moveros con soltura, pero debe ser duro y sobre todo al principio os debe producir muchas agujetas ¿no?
Las agujetas son diferentes, no como en una tabla de gimnasia. Sobre todo en músculos de la espalda y la cintura que dices ¡anda! ¿esto lo tenía yo, esto qué es?
Mudayyan se formó en 2005 y vamos trabajando poco a poco y formándonos tanto en las clases como en el escenario, que también te da tablas. Este escenario (el del teatro) cuesta abajo, es muy bonito el teatro, pero la cuesta abajo siempre nos da mucho cague (risas).

¿Y las ropas, de dónde las sacáis?
Eso también es una odisea. Muchas de ellas nos las han hecho. En otras ocasiones, cuando hemos acudido a talleres, vamos cogiendo y haciendo combinaciones, porque cuestan mucho de hacer y son muy caras. Vamos siempre poquito a poco.



¿Hay hombres que bailen danza del vientre?
Si. Hay muchos hombres, cada vez más. De hecho, hay grandes profesores y yo he tenido también la suerte de aprender con Mahmoud Reda, un señor de ochenta años que formó el primer ballet de danza oriental en El Cairo, en los años cincuenta. Ellos trabajan igual que nosotras, pero en el escenario, ellos son muy masculinos. Te cautivan también con los movimientos, pero en chico.

¿Está el grupo abierto a futuras bailarinas?
Sí. Yo llevo dando clase desde el 2005 por varias localidades y se van formando chicas. Yo ya me estoy haciendo muy mayor y ellas irán ocupando mi sitio. Hay que saber que no sólo es la hora que estamos aquí bailando, hay un compromiso detrás de muchos ensayos, de quedar aunque no te apetezca y, eso es lo que más cuesta. Las alumnas van tomando muy enserio las clases y van bailando todas muy bien, pero hay un compromiso detrás y ése no es tan fácil.

 

-