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Alberto González

Año nuevo, misma miseria

Han pasado apenas 20 días del nuevo año, hemos disfrutado de días de alegría, de comilonas con nuestras familias y amigos, de fiestas, regalos y excesos. Unos días de vacaciones en el trabajo, algunos más que otros y, ahora, cuando todo ya ha pasado, toca pensar en buenos propósitos para este año que ya ha comenzado.

Perder peso, apuntarse al gimnasio, ser mejor persona, dejar de fumar, ir a visitar a la familia más asiduamente… dejar de tratar a las mujeres como meros objetos sexuales en posesión nuestra, los hombres.

Ah, no, esto no lo hemos pensado nadie, porque nadie tratamos a las mujeres así, ¿verdad?
20 días de Enero y ya tenemos que lamentar varias mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas.

La gran mayoría de la sociedad está, estamos, en contra de cualquier tipo de violencia hacia la mujer y sin embargo en los últimos 5 años han sido asesinadas 681 mujeres. ¿POR QUÉ?

Se ha evolucionado mucho desde que se empezó a tener conciencia de la gravedad del problema, ahora además de que la sociedad en general, estamos más concienciados con el problema, las víctimas disponen de más apoyo que apenas una década antes y, en suma, existe un número de teléfono, el famoso 016 que permite denunciar los maltratos y además no deja rastro en la factura.

Para muchos maltratar a una mujer consiste en darle una bofetada cuando no te hace caso, darle una paliza cuando te desobedece y te hace quedar mal o clavarle un puñal si se revela, pero lo que no llegamos a entender es que eso solo es el final del camino.

Maltratar a una mujer consiste en mucho más.

Mirar a una chica de manera obscena cuando camina por la calle, hacer comentarios cuando una mujer entra en un local, llamarle guapa cuando ella no ha pedido ser calificada… o mirar a otro lado ante un acto de violencia machista.

¿Y nuestros gobernantes que hacen al respecto?

Crean juzgados específicos de violencia machista, que luego no lo son tal, y facilitan a las mujeres el acto de denunciar, o eso nos venden, y es que una mujer que quiere denunciar se debe trasladar a una comisaria, allí interpone una denuncia a su pareja, marido… y a partir de ahí se activa el protocolo de violencia machista, es decir, al denunciado se le detiene y se le encierra hasta que mediante un juicio rápido, en el que se le acusa de maltrato, se le condena a una orden de alejamiento respecto a la mujer, en casos más críticos, se les pone localizador, algo que como todos podemos compartir, es estúpido e insuficiente, ya que la mujer debe volver a su domicilio y cuando los CFSE son avisados del quebranto de la orden de alejamiento, generalmente es tarde.

Muchos pensaréis:“existen casas de acogida” si, pero cuántas y en qué ciudades.

Mientras tanto, seguiremos llenándonos la boca diciendo que estamos en contra de la violencia de género y, cuando lamentablemente haya una víctima, nos reuniremos en las plazas de los pueblos como si eso fuese a mermar las ganas de actuar de estos asesinos, eso sí, y para que quede constancia de nuestra repulsa, nos haremos una foto.

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