J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Ángel Hernández

Hacienda no somos todos

En un Estado, la Hacienda Pública es el sector de la administración pública encargado de controlar los recursos económicos del país. Así pues tenemos unos derechos y por supuesto unas obligaciones.

Aunque parece ser que no todos, porque en España tenemos a la economía sumergida como principio y el dinero “negro” como algo cotidiano.

Viene esto a propósito de la decisión del juez de juzgar al PP por la destrucción (alevosa y premeditada hasta en 35 ocasiones) de los discos duros de aquellos ordenadores que acreditaban el pago en B de obras, sobresueldos, eventos y váyase usted a saber cuántas cosas más. Viene porque eso emana del partido del gobierno, el que pide ejemplaridad, el que aprobó una amnistía fiscal para los más ricos, mientras recortaba derechos y ayudas a los más pobres. Viene porque su líder, que quiere ser presidente, no debería de serlo durante más tiempo, porque defraudar a la hacienda pública es un delito que en cualquier otro país con más educación que España, jamás su hubiese tolerado. Es demasiado serio y demasiado grave.
Viene porque los que abanderaban la limpieza y la regeneración, tienen en su Secretario de Organización Pablo Echenique, a otro defraudador confeso, habida cuenta de que todos hemos sabido ahora que pagaba a su asistente en negro. Que venga de aquellos que son de por sé incorruptibles, limpios y castos, es a todas luces inadmisible.

Viene porque las leyes están para ser cumplidas, y el partido del Gobierno no puede hablar de ejemplaridad, cuando su conducta para con la hacienda pública está corrompida desde los mismos cimientos de su sede nacional, de modo que no sirven. Viene porque los que van de nuevos, limpios y puros tienen ahora una mancha muy fea en su solapa morada. Y viene, porque hasta un club de fútbol, de atuendo blaugrana, sale con una campaña en defensa de su defraudadora estrella. Viene porque Hacienda no somos todos, no es lógico que aquí no quiera pagar ni dios. Y es que esto no es serio, porque partiendo de que nuestros líderes, no son ni de lejos ejemplares, no podemos pedirle a la ciudadanía que lo sea, ni pretender que luego no les vote. Así va España.

Compartir

 

-