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Ángel Hernández

God save the world

El 20 de enero de 2017 fue uno de esos días que pasará a la historia. Ese día un machista, racista y populista llego a la Casa Blanca. Desde ese momento es el hombre más poderoso de la tierra, y en esa medida, que un imbécil tenga semejante responsabilidad acojona a cualquiera. Ante nosotros 4 años en los que hará y deshará a su antojo, a su capricho. Su idea de hacer grande a América (Adueñándose de un continente, al más puro estilo imperialista) es la que ha seducido a esos varones yankees de piel blanca, los que beben cerveza y disparan armas en sus ratos de ocio, los que engordan como cerdos y se creen el ombligo de la humanidad, supremacistas y estúpidos a partes iguales.

Un tipo que elimina el español de la web presidencial acredita rápidamente su talante y sobre todo el tamaño de su inteligencia. Las dos semanas que lleva al frente han sido una sucesión de despropósitos para con la humanidad. Yo soy muy pesimista, y me entristece profundamente la sumisión a sus postulados, el silencio de buena parte de los gobiernos del mundo ante sus amenazas, bravuconadas y salidas de tono. Bush hijo fue un tipo torpe, sin inteligencia, y que nos metió en la Guerra de Irak, cuyas nefastas consecuencias aún padecemos; pero el actual inquilino del despacho oval es un pretencioso, ególatra y faltón; es un chulo, y eso le convierte en un ser demasiado peligroso, porque no le teme a nada.

Me aterra pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos y con el que nos encontraremos en 4 años; me aterroriza porque alguien que niega el cambio climático, que desprecia a sus vecinos del sur, que amenaza a los periodistas, que pisotea las más elementales normas de la diplomacia, y que presume cual machito de sus relaciones con las mujeres, alguien así acojona a cualquiera. Que Dios salve al mundo.

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