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José Luis Pueyo
Jueves, 09 de Febrero de 2017 00:00

Liberalismo Progresista

Ahora resulta que Ciudadanos ha evolucionado, o su lider así lo ha decidido, y han cambiado de ideología así sobre la marcha. Lo normal en un partido es que vayan cambiando las propuestas y promesas, al menos ya nos tienen acostumbrados a ello, pero que cambién su fondo ideológico resulta cuando menos llamativo. Me pregunto qué pensarán sus votantes.

Pero bueno, dejando a un lado los sentimientos que puedan sentir unos y otros, lo que me llama la atención es el uso de etiquetas con tanto desparpajo. Porque, ¿qué es el ”liberalismo progresista”? He tirado de Internet a ver qué podía aprender al respecto, y además de pasar un rato entretenido, lo que me ha quedado claro es que no me ha quedado claro nada. La verdad es que no voy a saber a qué atenerme si un “liberal progresista” se cruza en mi camino. Y no voy a desgranar aquí todo lo hallado en la inconmensurable Internet, que cada cual se entretenga con ello si le place, pero me generaba más confusión que otra cosa.

Creo que poner etiquetas ambiguas es una forma intencionada de indefinición, encaminada a captar a todos los indecisos que no quieren abrazar posturas ya conocidas de uno u otro lado. Un producto que es a la vez liberal y progresista, pretende seducir a los que ya están cansados de lo mismo de siempre y esperan encontrar algo “distinto” que les anime a volver a las urnas. No se sabe de qué va la cosa, pero el nombre pude atraer a descontentos de todo pelaje político. Es una buena estrategia, eso sí.

Pero sospecho que a Albert y a sus seguidores no les va a salir bien la jugada. Sus decisiones políticas son más llamativas que el maquillaje con el que las intentan cubrir, y los ciudadanos indecisos, que por lo general son gente crítica, ya sabrán a estas alturas si quieren unirse a esos ciudadanos que se visten ahora con exóticos trajes políticos. Hasta algunos pesos pesados de entre sus filas, como Carolina Punset, han dejado claro que nos les gustaba ni una pizca esta operación de cosmética, y que lo que realmente cuenta son las decisiones que se han ido tomando hasta ahora, virando el barco a estribor de forma más que notable.

Aunque en el fondo no deja de ser divertido esto de jugar con las palabras y parir frases ingeniosas, como la última (o la penúltima, supongo) de mi amigo José Alberto, que se declaró hace poco “Monarca de la República de Balde” (su finca). Bueno, voy a dejar de escribir y a ver si se me ocurre algo...

 

 

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