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Gonzalo Villa
Martes, 28 de Febrero de 2017 00:00

El baile de máscaras

Dice Margarita Robles, que con una sentencia del caso Noos de 729 folios, con una motivación de 250, queda garantizada la justicia. Pues no, no en vano se da por supuesto que el caso llegará al Tribunal Supremo, eso sí, con la garantía de que las sanciones no pueden agravarse. Aprovechen señorías sancionadoras para tutelar los derechos, del resto de ciudadanos perseguidos injustamente.

Y digo más, ese hombre merece estar libre, porque no ha matado a nadie, ni ha puesto en marcha robos que pudieran conducir a muertes de inocentes. Además esa mujer va a cuidar de esos niños, y no va a impedir que su padre les cuide.

Hasta Donald Trump es incuestionablemente ejemplar, cuidando de todos y cada uno de sus hijos, independientemente de las distintas procreadoras, que sin duda hacen lo que les da esa gana que no incluye dejar a los hijos sin padre. Forjando su destino con empresas privadas, produciendo y construyendo.

Que está muy bien bajar de 518 homicidios dolosos y asesinatos consumados a 292 por año, conocidos. Claro, no se consideran los encubiertos, los no perseguidos, y sí los que se han obrado en defensa de la propia vida o de los seres queridos. Cuanto criminal impune y aún ni procesado. Se conoce que les gustó eso de que para crear, es necesario primero destruir, y otras ideas parecidas, como que no está mal cometer delitos, lo que está mal es que te pillen y haya quienes te castiguen… con razón o sin ella.

Hablan de los techos de cristal, teniendo en cuenta que las aspirantes, generalmente tienden a vincularse con quien puede más que ellas, de ir copando los altos cargos, llegarían a extinguir la especie humana. Se conoce pues que es cuestión de mera reproducción.

Ha habido buenas películas este año pasado. Una frase: Si te llevaran con uno de los dos a una isla, sabiendo que estarías a salvo, porque sería el que mejor iba a cuidar de ti, entre tu padre y yo, ¿a quién elegirías?

A MI PADRE.

No creo que te equivoques.

 

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