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Alberto González

¿Por qué somos tan incívicos?

Creo que como a todos los Alcañizanos y a los numerosos visitantes que tenemos a lo largo de todo un año, me gusta ver mi ciudad limpia, con el mobiliario en buenas condiciones, alegre dinámica…

Actualmente, en Alcañiz no ocurre eso, ya que a nadie se le escapa que la ciudad está sucia, además existe una dejadez evidente en muchas zonas: jardines sin ningún tipo de mantenimiento, mobiliario dañado desde hace mucho tiempo, que no se repone, desconozco si por dejadez o hartazgo.

Si sufres viendo esta serie de cosas en Alcañiz, te desaconsejo seguir un perfil, en una famosa red social, en el que numerosas personas, acompañadas de sus respectivas fotografías, denuncian la mala situación de las zonas que les son cercanas, como por ejemplo la suciedad y la dejadez de la zona de los torreones, el constante mal funcionamiento del semáforo que regula la circulación de la entrada al colegio Emilio Díaz, el pésimo estado de los vestuarios del campo de fútbol o la reciente poda desastrosa de los árboles de la glorieta, por citar solo unos ejemplos.

¿Y quién es responsable de todo esto?

Pues no seré yo precisamente quien defienda a este ayuntamiento, pero desde que yo era joven, más joven quiero decir, y vi cómo en apenas dos semanas se destrozaba la fuente llamada “de las ranetas” en el cerro Pui Pinos, cómo años más tarde me horroricé al contemplar las coloridas tejas del lavadero de la ribera del río destrozadas y cómo después de reponerlas duraron tres días, sí tres días, mobiliario partido a patadas, árboles rotos… y decenas de actos, que algunos desarrollan como divertimento y que suelen dejar daños que, repito por dejadez o por hartazgo, no se reponen ni arreglan en mucho tiempo, lo que da sensación de estar ante una ciudad en muchos aspectos abandonada.

Aunque claro, todos no nos dedicamos a hacer estas cosas. ¿Verdad?

Lo que pasa es que no solo es incívico el que practica el vandalismo, escupir en la calle, tirar los papeles al suelo, las colillas, chicles pegados por todos los sitios, mierdas de los perros por doquier, todo esto también hace de nuestra ciudad un lugar menos agradable, así que os invito a reflexionar y a que cambiemos los aspectos de nuestros comportamientos que puedan llevarnos a ello y, ya que por parte de las instituciones no lo van a hacer bien y lo van a resolver, vamos echarles una mano para que su incompetencia no sea tan evidente.

 

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