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Alcañiz. El tambor unió a gente muy diferente
Lunes, 27 de Marzo de 2017 00:00

El tambor y el bombo sirvieron el pasado fin de semana en Alcañiz para unir a tantas personas diferentes como toques, vestimentas, acentos y maneras dentro de un mismo país.

Sirvieron para conocer que la tradición y la compostura no tienen por qué ir de la mano. Se tocó mañana, tarde y noche, con túnicas planchadas, descolocadas de tanta fiesta, a medio poner, tuneadas y de paisano. Con parches impolutos, teñidos de sangre, rotos o remendados.

Se hicieron muchos amigos en las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo, en las que participaron cuadrillas de 22 poblaciones españolas donde hay tradición de tocar ambos instrumentos. No había por qué salir con tambor ni siquiera había que decir nada para hacer amigos. Ejemplo de esto lo dio Julia, la conocida alcañizana que a sus casi 85 años bailó primero con un tamborilero y luego con otro, combinando ritmos, celebrando nuevas amistades.  

La tarde del viernes cuadrillas de todas las poblaciones desfilaron por la avenida Aragón y las calles Blasco y Alejandre hasta la plaza de España. El desfile se cortó en varios momentos. A la altura de la calle Blasco fue parado para dejar paso a una ambulancia que tuvo que trasladar al hospital a una joven que yacía en el suelo arropada por sus amigos. Más tarde, debido a la fiesta que varios tamborileros “llevaban encima” desde hacía horas, el desfile volvió a cortarse en varias ocasiones y se relajó entre la calle Blasco y la plaza Mendizábal, donde el toque de tambor fluyó con cerveza y distensión. Así, el desfile fue un reflejo de la mezcla de formalidad, decoro, soltura y desenfreno que se vivió el fin de semana.

No obstante, la solemnidad impregnó el acto principal, la “Exaltación” de la tarde del sábado en la plaza de España, donde no cabía un alfiler entre el público del Ayuntamiento a la iglesia Mayor. Sobre el escenario, participantes de las 22 poblaciones mostraron sus toques. El acto terminó con una traca que imitó el sonido del toque alcañizano.

Puso luz a estos días la nueva escultura del tamborilero que creó el artista Daniel Elena y que preside la plaza Mendizábal. Las noches del viernes y el sábado se iluminaron con los focos de colores que maquillaban las fachadas del Ayuntamiento, la Lonja y la iglesia.

 

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