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María Pilar Benavente: la Semana Santa es una escuela de convivencia
Martes, 11 de Abril de 2017 00:00

El acto del Pregón de la Semana Santa de Alcañiz comenzó con un homenaje póstumo a José María Sanz, quien siempre estuvo muy volcado en la organización de la Semana Santa.

Se desarrolló este lunes en el teatro, abarrotado de público, con asientos extra, para escuchar a la pregonera, María Pilar Benavente Serrano, alcañizana que a principios de la década de 1970 pasó a formar parte de la Congregación de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, conviviendo con personas de diferentes culturas y creencias de diversos países, desarrollando actos benéficos. Fue enfermera y cursó estudios de árabe y e Islam, entre otros.

María Pilar comenzó diciendo que de pequeña le “fascinaba” la expresión “alcañizana ausente” y ahora ella, dijo, es una de ellas, una “nómada”.

Invitó al público a subirse a un punto alto, como el Cabezo del Cuervo, de manera imaginaria, y a observar la actividad de Alcañiz en bares, tiendas, procesiones y costumbres de la Semana Santa, escuchando conversaciones y diferentes puntos de vista, ideologías y creencias, intentando comprenderlas “con cordialidad”, como “una metáfora de la vida”.

Habló de metáforas en las procesiones, como de “los encuentros” entre una madre y un hijo en las recreaciones del Vía Crucis o de las Palometas. También habló de encuentros con musulmanes que la ayudaron sin pedir nada a cambio durante su vida en Argelia.

“Nos conmueve” lo que vemos en las procesiones de la Semana Santa porque “nos recuerda a nosotros mismos, a nuestro dolor”.

La Semana Santa en Alcañiz, dijo, tiene que ver con la fe, la religión, la espiritualidad y también con la fiesta, el espectáculo, la economía, el turismo… interactuando en “un equilibrio que siempre será inestable”. Consideró que la Semana Santa “es una escuela de convivencia” unida a la cultura.

Concluyó relacionando el tambor alcañizano con el africano y con el de otras civilizaciones y con el ritmo del corazón de la madre cuando estamos en su vientre.

Deseó vivir la Semana Santa como una “enriquecedora experiencia de encuentro”.

 

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