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Joaquín Egea

13 Razones

La serie de Netflix “13 reasons why” se ha convertido en el último fenómeno en el mundo de las series de televisión. Aquí por caprichos de la traducción la encontramos como “13 razones para” o “Por 13 razones” cuando debiera ser “13 razones porqué”. Y aunque no lo parezca si tiene importancia ese “porqué”.

La serie trata de una adolescente que se suicida por sufrir bullying en el instituto. Los porqués de esta decisión es tarea a conocer por parte de los espectadores.

El tema del Bullying está ahora de plena actualidad en los medios, ya decía el maestro Gila que todo lo que se dice en inglés nos llama mucho la atención; más que lo que se dice en castellano. Lo que algunos hoy llaman bullying es lo que siempre ha sido acoso escolar, en modo fino,  y en mis tiempos “reírse y humillar al débil”.

La serie, ambientada en una ciudad pequeña, nos enseña como los institutos tienen su propio ecosistema, cuya riqueza fáunica depende mucho de lo grande que sea la institución. En todos, incluso en los pequeños, existe el grupo de los elegidos, los que caen bien a todos, los que parten el bacalao y a los que todos respetan. En contraposición a estos se encuentran los que por unas cosas u otras se convierten en el blanco de las burlas, mofas y en mayor o menor medida de las agresiones físicas por parte de sus compañeros.

La ley que impera en el instituto es la ley del más fuerte, llevada a la máxima de que pez grande come pez chico; entrando así en una rueda diabólica en la que incluso alumnos humillados humillan a su vez a quienes consideran inferiores; intentando congraciarse con el grupo de los elegidos.

La serie nos desentraña los porqués de la decisión de la protagonista. A lo largo de 13 cintas de audio, guiño vintage a los 90, la chica hace balance de sus últimas semanas de vida, en las que intenta averiguar las razones por las que sufre el maltrato a la vez que busca motivos para continuar con su vida mientras ve como irremediablemente todos los acontecimientos la llevan a tomar la decisión de quitarse de enmedio.

La mayor angustia que tiene una víctima de abuso es que no es capaz es conocer las razones por las que lo sufre, la pregunta que se hace es ¿Por qué yo y no otro?. En este mundo que vivimos donde aceptamos la existencia de violencia no nos revelamos contra su propia existencia sino que intentamos ponernos de lado para que no nos afecte a nosotros, de ahí la pregunta ¿Por qué yo y no otro?.

De manera que al final no existe un sólo culpable del maltrato sino que todos en conjunto, tanto los que maltratan como los que dejan hacer, son en parte culpables de la situación. Vemos en la serie que todo no es blanco o negro y que detrás de cada alumno y sus decisiones hay una vida, problemática en muchos casos, que determina su comportamiento en el grupo.

En definitiva una serie muy interesante para hijos, padres y educadores. Una experiencia que no dejará indiferente a nadie.

Como enseñanza de la serie y por boca del educador del instituto, que de poco sirve a Hannah Baker, es que quizá lo mejor es saber aguantar. Los años de instituto pasan y todo se acaba. Con suerte nunca más hay que volver a ver a quienes así te tratan y las cosas siendo adulto se ven de manera menos tremendista que cuando se es adolescente.

Creedme que suele ser así,  por experiencia propia pongo en mi boca esta reflexión del educador.

 

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