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Marta Prades

Poner en valor

Solo valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos. La lucha silenciosa de nuestra provincia por no desaparecer, por ser oídos, vistos o reconocidos en el resto del Estado Español, es larga y agonizante. En las calles, en las administraciones y otros tantos y variados foros la preocupación por el mundo rural llena horas y páginas de debate. Sin embargo, no conseguimos frenar la sangría que supone la despoblación.

Son muchos años los que llevan las administraciones prometiendo inversiones en infraestructuras sanitarias que nunca llegan, en carreteras que debían vertebrar el territorio, en ayudas para quienes deciden llevar a cabo su negocio en esta tierra, y así seguimos. Que vivimos en una tierra dura y que es difícil salir adelante ya lo sabemos, pero también sabemos de sus muchas posibilidades y de su potencial si estos recursos son bien gestionados.

La provincia de Teruel no cuenta en todo su territorio con un solo espacio natural reconocido como Parque Natural y, sin embargo, su extensión es el doble de la del País Vasco, que cuenta con nueve parques naturales. Nuestros vecinos de Cataluña y Valencia declararon los territorios limítrofes de Els Ports como espacios naturales protegidos, reconociéndolos como Parque Natural, en los años 2001 y 2006 respectivamente, protegiéndolos y reconociendo el valor natural que poseen.

Quien haya recorrido el Parrisal, desde el Pla de la Mina hasta los estrechos, oteado desde Peña Galera o bañado en las transparentes -y frías- aguas de la pesquera, contemplado la inmensa mole rocosa de Les Roques del Masmut, visto las pinturas rupestres de La Fenollosa, amará este espacio y entenderá por qué hay que protegerlo. Los bosques de pino carrasco y negral, los arces, robles y encinas que pueblan este paraje y que acogen especies tan espectaculares como la cabra hispánica, el águila real o el halcón peregrino, barrancos recorridos por aguas cristalinas habitadas por el cangrejo autóctono en uno de los escasos refugios que le quedan.

Un espacio natural único que es visitado cada año por cientos de personas atraídas por su singularidad y belleza, que reporta al territorio, a sus pueblos y a sus gentes un importante valor añadido a través del turismo o la caza. Valor que hay que proteger, cuidar y regular, al igual que en las Comunidades vecinas. “No podemos poner barreras al monte” dirían algunas de las especies que lo habitan.  

Reconocer el espacio natural de Els Ports de Beseit como Parque Natural, abre la puerta a un turismo de calidad, sostenible, comprometido con el medio ambiente y, lo que es más importante, con el futuro de quienes lo habitan. Por eso, como valoramos lo que tenemos, antes de perderlo, debemos protegerlo.

 

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