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Gonzalo Villa
Martes, 01 de Agosto de 2017 00:00

Centrarme en los demás

Dice un gran promotor y dinamizador de grupos de intervención social: Siempre persevero en descentrarme de mi mismo, para centrarme en los demás.

Del pacto de estado contra la violencia de género, 200 medidas, o sea que no tienen ni la más mínima intención de erradicarla, y sí de colocar a carentes de integridad profesional en un acto más de proselitismo, de lo contrario dirían algo así como, “y todas se resumen en una justa contraprestación en todo”. Pero destacan que el hombre sujeto a pensiones y pagas, no esté presente cuando declare ella, ¿qué que va a declarar que no se pueda oír? Y que además no tenga acceso a crear vínculos y apego con las hijas, ni explicarles nada, y espera, espera, cuando le haya condenado una juez, no cuando existan pruebas irrefutables que lo prueben, a la vista de cualquier ciudadano, que para eso ha de servir la educación secundaria obligatoria.

Los usuarios no entienden de electrónica, pero pueden comprobar que el televisor reparado funciona, se ven los canales.

Brecha salarial dicen, cuando una divorciada se ofrece diciendo que primero colócame y luego lo que sea, o sea ni pareja y si la hubiere, vacía de contenido, bueno sí, hostil. Y las que trabajan amontonan con quien tiene más que ellas. Brecha, claro, acaparando puestos, los más de dudosa utilidad, para que otros hombres y mujeres, ni empleo ni brecha, nada. Bueno sí, enzarzarse entre ellas y ellos para justificar el empleo de las colocaciones para erradicar los enzarces.

Claro, ni se plantean que características tienen las familias que no se divorcian, es demasiado pensar para esas molleras, con un desarrollo mental, no ya inferior al de una persona civilizada de 10 años, muy inferior a la de los animales y las bestias.

Mientras tanto, personas que organizan campamentos juveniles, para fortalecer matrimonios, para inculcar repertorio para que no haya nadie sin hogar, para acompañar a víctimas de las drogas, como proyecto hombre, para acoger y ofrecer las condiciones para que inmigrantes superen el natural recelo y miedos, para crear microempresas, se casan, tienen hijos con amor, un amor que no se quebrará jamás, porque los cimientos son fuertes. Es otro repertorio, claro.

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